E. Honda isn't a Wally, Wally

Cuando dos culturas chocan...
Antes de que la avispa provocase el Estado de Emergencia, era mucho más que probable que en la piscina se estuviera fraguando una ola de crímenes.
"El Asesino" es la gilipollez más grande a la que he jugado en mi vida, muy por encima de "Beso, Verdad o Atrevimiento", el juego que hace a tus hormonas chisporrotear, aunque los besos sean en la frente, mientas como un bellaco y sí, te atrevas a tocarle una teta a María Eugenia, pero ella diga que tururú.
Para jugar a EL ASESINO (seguro que cada cuál lo llama de una forma, como pasa con el "chúpate dos", "rabanito", "pumba", "hijoputa", "daoporsaco", "chucuflús" y una interminable lista de nombres a cuál más estultiásico) necesitas:
- Una baraja (española, eso sí; la francesa sólo sirve para juegos pijos como el bridge, la canasta, el póker o el bacarrá - aunque este último tiene nombre de jugarse en tasca apestosa).
- Un número ilimitado de jugadores sin nada mejor que hacer.
- Ser más simple que una grapa.
PREPARACIÓN DEL JUEGO: Uno cualquiera de los jugadores, o dos si son muy lerdos, separa de la baraja un número de cartas igual al número de participantes, de las cuales una debe ser el as de espadas (el asesino, qué obvio) y otra el rey de bastos (el policía; aunando la monarquía más autoritaria y una fuerza del estado totalmente represiva, con cachiporra y todo, nos sentiremos transgresores como SKA-P, qué diver). Las demás cartas serán las víctimas y da exactamente igual cuales sean, (aunque es conveniente que no haya más ases ni más reyes para evitar confusiones... lo cuál elimina cualquier posibilidad de diversión y chanza).
MECANISMO DEL CHUPETE. PERDÓN, DEL JUEGO: Se reparte una carta a cada jugador y se pone cara de interesante y misterioso para que parezca que no estamos haciendo el Corky más absoluto de nuestra vida. La misión del asesino es la de matar a todas las víctimas sin ser descubierto por el policía, guiñando el ojo discretamente a cada jugador.
La misión del policía es ver quien de sus amigos guiña el ojo y acabar con este lamentable espectáculo.
La misión de las víctimas es esperar que el asesino las mate. Claro que, transcurridos cinco minutos, lo más probable es que sea el TEDIO quien lo haga.
La labor del policía es librarnos de esta gilipollez cogiendo al asesino antes de que haya dado buena cuenta de los demás jugadores. O bien cogiendo la baraja y tirándola a tomar por saco.
VARIANTES: Policía cubierto/descubierto. Lejos de pedir refuerzos o infiltrarse en la banda, la diferencia está en que el poli cubierto tiene la ventaja de que el patán del asesino puede intentar matarlo a él, momento en el que el rey de bastos, sonriendo con autosuficiencia, se levanta la túnica y enseña el chaleco de kevlar. El asesino a la trena, se reparten cartas de nuevo, y vuelta a empezar. Diversión extrema.
El poli descubierto es una crueldad para el pobre diablo al que le toque el rey de bastos. Todo el mundo sabrá quién es el poli desde el principio, por lo que el asesino esperará a que no mire para lanzar uno de sus guiños mortales a otro jugador. Será entonces cuando el policía se sienta toreado, humillado y cada vez que haya una risita sienta que van todos contra él. Este tipo de policía es el que acaba protagonizando una matanza doméstica o cose a tiros a un chaval por apoyarse en su coche, creyendo que le ha puesto una bomba.
La Puta. Atención a la jugada, que se las trae de Calahorra en bote: al jugador que le toque la sota de oros (que es la que tiene mejores piernas), le habrá tocado el rol más apasionante, al mezclar componentes sexuales y sobrenaturales al más puro estilo David Cronenberg.
Simulando lanzar un besito, esta "mujer de moral distraída" podrá ir resucitando a las víctimas del asesino, lo cuál añade frustración al asesino, desconcierto al poli, duración al juego... hasta que muere la puta y se acaba la rabia.
Cómplices. No me refiero al dúo ñoño aquel. Añadimos otra propiedad al asesino, un viso de diversión a las víctimas y más frustración para el pobre policía, que ya está "muy viejo para esta mierda". Sacando la lengua, el asesino podrá hacer cómplice a una víctima, convirtiéndose este en sangriento ayudante y pudiendo también hacer uso del guiño mortal. A pesar de ser una especie de vampirización, no ocurre como en las pelis de la Hammer o los videojuegos de ostiar macarras: cuando el poli caza al asesino jefe, sus secuaces no mueren automáticamente: el juego continúa hasta que todos los cómplices han sido descubiertos.
La fábrica de cómplices se puede limitar a un número máximo, de modo que el asesino no se calle como una ... sota de oros, vaya haciendo cómplices a todos los jugadores y mientras tanto el poli esté a verlas venir. Claro que en caso de ser todos los jugadores cómplices, podría darse una pelea interna en la banda, soplos, ajustes de cuentas y... No, no. Mejor que haya un número máximo de cómplices. El juego ya es bastante denso.
FIN DEL JUEGO: Tras una hora de partida, sobre todo si no te ha tocado el asesino ni una... sota de oros vez, el juego se torna INSUFRIBLE. Entonces, Sonia y Marcos se ponen a tontear, Rafa y Julio se meten a la piscina, a Cristina la llama su madre para que vaya al colmado a por pan y judías, y una avispa pica a alguien. Las cartas se dejan desperdigadas por el césped para que se pongan bien sucias, y el verano continúa.

4 Comments:
jajjajajaja como me he reudo me ha recordado este verano q jugamos unas cuantas veces y de 10 partidas mas de la mitad me toco el policia, jaja lo q pasa q el asesino siempre me mataba, asi q lo pillaba rapido, pero es un juego muy divertido, nada q no te ries ni na!! jajajaja ayss q bien me lo pasé XD!!
Besitos salados de CHOI
En una ocasion tuve el "placer" de presenciar una partida del celeberrimo juego entre 2 jugadores. Rayos, aun sigo intentando entenderlo, Wally
jajaajajajajjaajajajajaj sin comentarios wally XD
En un campamento en mi lejana infancia, se jugó a ello una vez, con la dificultad añadida al asesino de que para realizar el guiño criminal, la víctima tenía que haberle dicho antes "¿qué?" A mí me atrapó en mitad de un partido de baseball, en el que se me acercó cuando iba a batear y me hizo una pregunta en voz demasiado baja.
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