viernes, junio 17, 2005

Falomir isn't a Wally, Wally.


Entrevista con el Vampiro: Escena Eliminada #11

Suele decirse que el usuario nunca se lee el manual de instrucciones de un producto hasta que dicho producto se estropea, momento en el cual comienza a pasar páginas a la desesperada, esperando que haya un capítulo llamado “8.3: milagros”. Es entonces cuando ve que, efectivamente, la idea de echarle un chorrito de Cristasol a la cámara digital para limpiar el objetivo ha sido una estupidez, o que el DVD no se puede dejar demasiado tiempo en pausa porque podría provocar un huracán en la otra punta del mundo (qué, QUÉ, ni que fuera exclusivo de las mariposas!!!!). Es un misterio que “los expertos” no saben resolver (porque están demasiado ocupados estudiando qué porcentaje de fumadores simpatiza con el III Reich).

Esto no ocurriría si las instrucciones de un producto fueran breves y amenas, yendo directamente al grano (como Clearasil). Es este el ejemplo seguido por FALOMIR JUEGOS, la marca chusca por excelencia, de inevitable presencia en los bazares de todo el país, cuyas técnicas de venta se asemejan a la pesca de truchas: atracción deslumbrante, o sea coger una referencia atractiva y, mediante un presupuesto risible, sacar a la luz una castaña de 10 en la Escala Pilonga y esperar a que los niños o sus inocentes mayores piquen.

Es este el caso del chasco más desparramante sufrido en mi infancia, pues en una aciaga ocasión, a base de respetar la hucha, pude reunir lo suficiente para comprar CABALLEROS DEL ZODÍACO: EL JUEGO DE MESA:

Al abrirlo en casa, ebrio de ilusión, me encontré con un tablero de cartón forrado más cutre que el Telepasión, con una casilla gorda luciendo una foto de Atenea y el resto de casillas blancas inmaculadas, con excepción de la marcada, en un arranque de creatividad, como SALIDA. Una pequeña bolsa de plástico contenía estos “galácticos” accesorios: un dado raquítico, cuatro fichas redondas de parchís (una de cada color) y cuatro mondongos extraños que las instrucciones que vienen inscritas en EL CARTÓN INTERIOR de la caja (que la ocupa casi por completo, exceptuando la pequeña franja vacía en la que va la bolsa) tienen el valor de llamar “peones”.

Cada jugador elige la ficha del color que prefiera (no se corresponden con un caballero en especial, aunque como Andrómeda tenía el pelo verde, el Cisne rubio, Pegaso llevaba una camiseta roja y el Dragón era más plasta que el Señor Azul – de vicio criticón -, puedes echar mano de tu imaginación y de ese modo evitas pensar en cómo te han timado). Se tira el dado por turnos (se tira, reflexivo, no es nada sexual), y el jugador con el número más alto comienza. En su turno, se lanza el dado y se mueve la ficha tantas casillas como el número obtenido (ya que si mueves más o menos, ¿para qué tirar el dado?), pasando el turno después al jugador de su derecha (o sea que si hubieran jugado en la Última Cena, le tocaría a San Juan).

Los denominados “peones” son “defensores del templo”; cada jugador controla el del color que corresponde (aquí ya lo siento, pero no se me ocurren paralelismos con la serie) y lo usa para frenar a sus rivales. El combate, que en la serie de televisión se resolvía con unos cuantos episodios de ataques con nombre rimbombante, se resume aquí en que se tira el dado y el que más saque hace retroceder al otro. Apasionante.

Objetivo del juego: ser el primero en llegar al Templo de Atenea y reclamar la Armadura de Oro que allí se encuentra. Exacto, la casilla gorda con la foto de Atenea es “el templo”, y “reclamar la armadura de oro que allí descansa” podría ser “bailar el sirtaki del poder para invocar los poderes cósmicos”, porque al no haber siquiera una triste representación en cartón de la armadura, lo que pasa es, sencillamente, que caes en la casilla, ganas y ya puedes guardar esa mierda en el armario a ver si con suerte se lo lleva Monstruos S.A. y no lo vuelves a ver. En mi caso, lo tiré a la basura. Y porque no cabía por el váter.

DICK EL FONTANERO PRESENTA: DATOS ADICIONALES QUE PODRÍAS MORIR SIN SABER.

Lo peor de todo, es que la idea de CABALLEROS DEL ZODÍACO: EL JUEGO DE MESA ni siquiera es original, sino que es una burda copia de EL TRONO DE TAREK, un juego con más años que la sodomía. Un jugador era atacantes y el otro defensores, las fichas eran un soporte de plástico con ranura para encajar unos cartoncitos que representaban caballeros y brujos, el tablero era más vistoso, y en lugar de retroceder, un rival caído en combate iba a no sé qué prisión o foso y tenía que esperar para salir o sacar un seis o encontrar el mono de jade antes del crepúsculo. O algo así, no lo recuerdo bien.

Falomir Juegos también es responsable de vergonzosas versiones apócrifas (de Juan de Mairena), como “4 en Línea”, “Scatergorias”, “Intelect”, “Superpoly” (nada que ver con Bud Spencer, lástima), "¿Quién Es?" o Trivio 3000 (que como ya comentó Wally hace tiempo, es posiblemente el PEOR juego de preguntas y respuestas que el mundo haya conocido, con la posible excepción de VIP NOCHE, aquel engendro televisivo), y últimamente ha vuelto a hacer de las suyas colando una deleznable versión en tablero de El Señor de los Anillos que Wally y yo hemos tenido oportunidad de ver y da una pena horrible.

BUEN FIN DE SEMANA!!!!!!!!!

9 Comments:

At 3:34 p. m., Anonymous Anónimo ha tenido el valor de decir...

Es cierto que se fabrican juegos de lo más cutre, recuerdo un blog que leí sobre " Médico de familia, el juego de mesa" jajajaja.
Pero es peor aun cuando el aburrimiento o la falta de recursos te obligan a fabricar tus propios juegos (como cuando en Friends juegan al Strip-Aventura de la vida).
Una vez jugué a BURRO con calendarios de tias en bolas, no teníamos baraja y sí, teniamos mogollón de calendarios porno...y para el caso, lo mismo es conseguir cuatro Reyes que cuatro tias cubiertas por una Boa Constictor, no?
Como siempre, un placer leerte.

Besitos Wally.

 
At 3:45 p. m., Blogger Wally Week ha tenido el valor de decir...

Lo de Médico de Familia lo leíste en www.viruete.com

Yo inventaba mis propios juegos de pequeño, y no eran nada cutres (hasta me curraba un reglamento).

Un placer que me leas :)

 
At 4:01 p. m., Anonymous Anónimo ha tenido el valor de decir...

jajaja yo es q no soy muy viciosa de los juegos, prefiero otras cosas, o los juegos ams de mi epoca!! ayss XD!! ya salio q soy demasiado poko joven, jajajaja
besitos salados de CHOI

 
At 5:28 p. m., Blogger Wally Week ha tenido el valor de decir...

Después de aquel desastre de Caballeros del Zodíaco, yo tampoco volví a serlo, Choi.

Puertas, hay algo sutil en tu humor que no alcanzo a percibir. Y no lo alcanzo porque está bajo tierra.

 
At 5:49 p. m., Anonymous Anónimo ha tenido el valor de decir...

ultimamente caes demasiado en la crítica fácil, wally

 
At 9:04 p. m., Blogger Wally Week ha tenido el valor de decir...

Sí, siento no realizar las sesudas críticas sobre picaduras de avispas que hacía antes. El calor estival debe de estar reblandeciéndome el seso.

Pero por lo menos escribo, cosa que no pueden decir otros...

 
At 12:01 a. m., Anonymous Anónimo ha tenido el valor de decir...

Aaaaahhhhh!!!! El Trivio 3000 lo tuve,dios!!que risión de juego,madre mia xDDDD Y encima uno de mis familiares(sin saber que ya lo tenía),me lo regaló de nuevo(no quería caldo??..)..

Creo que se lo acabaron comiendo las cucarachas del armario empotrao del pasillo..

 
At 3:10 p. m., Blogger Wally Week ha tenido el valor de decir...

La mejor pregunta del Trivio 3000: "La curruca mosquitera... ¿tiene los sexos iguales?". Yo es que no tengo cucarachas. Se las comen las ratas.

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Deberías leértelo, maleducado. No sé qué mongolesco sistema utilizan para traducirlo al español, pero te sueles encontrar con términos y expresiones sin las cuales no sabría vivir, como "Cambio de Poder" (Power Switch) o "Tornar sobre el sistema" (Turn On the System).

 
At 7:51 p. m., Blogger Wally Week ha tenido el valor de decir...

Eh, el ALERTA ROJA molaba. Era de CEFA, esos sí que hacían buenos juegos...

Y con su opinión, medir nuestro criterio.

 

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