Mola-Ram isn't a Wally, Wally.

Parece que yo pisa pan tostado, Wally...
Esta misma semana, paseando tranquilamente por la calle Alcalá (pero sin falda almidoná, lo que faltaba, con el calor que hace), asistí a la representación real y literal del término “VÍCTIMA DE LA MODA” (y lo siento, pero si dices “fashion victim” te autoincluyes en ese grupúsculo, por usar un anglicismo guay-pariolo):
Ante mí, una jovencita ataviada con la prenda cuya moda aparece y desaparece como el Guadiana: los pantalones de pata-elefante (por si no sabéis lo que son – qué poco cool sois -, imaginaos unos pantalones de campana de esos que llevan los de La Matanza de Texas, pero con la campana hasta el suelo), que no ha visto Batman las suficientes veces como para saber que algunas mezclas pueden ser letales, y por ende no avistó el peligro de combinar estos pantalones con unas sandalias de tacón (qué bien, lo que ganas en comodidad al llevar los pies fresquitos, se lo restas al destrozarte los talones).
Efectivamente, he aquí que su paso marcial se vio interrumpido con un sonoro CATAPLAF al trabarse el tacón en la pernera y provocar el tropiezo. No tan bajo cayó el cuerpo físico de la chavala (se quedó en genuflexión, con una rodilla clavada en tierra al más puro estilo Rey Arturo), como su facha orgullosa, pues ante la implacable gravedad todos somos igual de ridículos. Si es que es tentar a la suerte, tía.
Y es que están aborregados. No hay más que ver el curioso Efecto Aniston, consistente en copiar el peinado de la actriz griega en Friends, temporada tras temporada. Lástima que no le diese por teñirse el pelo de verde y convertir a sus fieles seguidoras en una hueste de clones del Caballero de Andrómeda (que las cadenas ya las llevan en la cintura). O ya puestos, de azul, para que así de paso Lucía Bosé dejase de creerse original. O raparse y exponerlas a un dogma de fe.
Afortunadamente, las modas acaban por sucumbir, al menos durante una temporada. Volverán, seguro, aunque siempre con menor repercusión, y es que los guay-pariolos de verdad nunca retoman una moda que abandonaron, presas del resentimiento que les provoca haber tirado todos los trastos de Hello Kitty y comprobar que regresa, pegando fuerte.
Lo malo de las modas-mercaderas (merchandising para ti, rey de lo “friki” – apelativo que, como dice el ilustre Viruete en su más reciente artículo, ya constituye una moda cansina) es que difaman a personajes que poco o nada tienen que ver con el movimiento al que se asocian. Famoso es el caso de Snoopy y Mafalda, iconos del pijerío nacional de los 90, aún siendo lo más contrario a este colectivo que uno pueda imaginar (vamos, es que hasta a Susanita le darían arcadas), y no tan lejos del momento actual las fabulosas Supernenas, presentadas como un templo de lo ñoño cuando en realidad son dignas herederas del heroico Hong Kong Phooey, o los monigotes de South Park (en particular, Kenny para las chicas, porque “es muy mono”, y Cartman para los chicos “porque es la caña”; traducción simultánea: “es el más ñoño”, “es el más burdo”, ideal para niñas tontas y patanes de risa' berraco, respectivamente). A esta última serie, de calidad inversamente proporcional a su popularidad (hasta llegar a ser un “a ver qué nueva brutalidad se nos ocurre, que Cartman diga tacos mientras tanto”), se le asocia la frase lapidaria por excelencia en el panorama televisivo:
- ES MUCHO MEJOR QUE LOS SIMPSON.
Y es que es condición ineludible para una serie de dibujos de moda compararla con Los Simpson. De este modo, seguro que Shin Chan, Futurama, Padre de Familia, Beavis y Butt-head o esa mala copia de Ren y Stimpy que es Vaca y Pollo son mejores que las 16 temporadas (y subiendo) que los de Springfield tienen en su haber. ¿Pero serán tontos? Mira que perder el tiempo con una serie inferior a tantas otras…
Esto ya ocupa mucho espacio y aún no he abarcado ni una sexta parte de lo que el asunto da de sí, pero no me gustaría terminar sin comentar tres pelotazos que, como cantaba Queen, “Easy come, easy go” (mecachis, en inglés suena todo tan bien…):
- El Cuervo. Ponte como te pongas, pero fue un fenómeno debido a la muerte de Brandon Lee. Frases supuestamente profundas, perfectas como mensaje de salida en un Chat o de calurosa acogida en la carpeta del instituto… un regustillo siniestro-gótico-melenudo… mucha lluvia, y abrigos largos de cuero, tratando de encubrir lo que en realidad no es más que la trillada historia de venganza personal, llevada a cabo por (atención) un tío que vuelve de la tumba y hace frente a una ensalada de tiros (esto lo hace Van Damme y nos cachondeamos de él, ¿a que sí, chavales?). Sus progresivamente lamentables secuelas contribuyeron al hundimiento del fenómeno; aunque si compraste un abrigo largo de cuero y viste caer esta moda como Gwen Stacy desde el puente de Brooklyn, tuviste la ocasión de amortizarlo durante la fiebre…
- Matrix. Reunió a un grupo de variopintos personajes (ni el Profesor Xavier tiene tal poder de reunión), unificándolos en un culto a las gafas de sol perennes, las caras de palo (si no es por Joe Pantoliano – Cifra -, que tiene la facultad de cambiar de expresión, el reparto principal – Keanu, Carrie Ann, Lawrence y Hugo - parecería un diorama), la cámara ultra-lenta y las prendas largas de cuero (¡yuju!). Los gayolos mentales mostrados en la segunda parte confundieron a los seguidores de mente simple, mientras que la simplona resolución – tremenda balasera interminable – de la tercera defraudó a los intelectuales gafotas; de este modo, el colectivo se diluyó, mientras un millón de copias del agente Smith ejecutaban la orden 66, cargándose la muy potable trama de la peli original (si no has visto La Venganza de los Sith, ignora este último chascarrillo).
- K. Repudiada antaño por asociarse a “esos Kilitos de más” o “los diez Kilómetros de retenciones en la M-30”, esta letra se convirtió en la tarjeta de visita de cualquier “radikal” de “kalidad” hace más años de lo que la gente se cree, aunque el verdadero reventón de la piñata nos lo trajo Internet. Actualmente se ha visto relegada al sector jacobino de los internautas, que aún siguen creyéndose la leche por decir “k el koncierto fue la kaña”, y al siniestro mundo de los mensajitos de móvil (donde todo vale, “xa k t vya kntar” – que en dialecto no-pardillo significa “para qué te voy a contar”).
Enhorabuena, si has llegado hasta aquí, has escapado de la más reciente y contagiosa de las modas: visitar blogs sin leerlos y limitarte a dejar besitos en los comentarios. ¡¡Un saludo y buen fin de semana, Wallies y Wilmas!!

7 Comments:
¿Y tú cómo puñetas sabes quien lee los blogs enteritos desde lo de la Aniston a lo del K? (es que es lo único que he leido yo, por eso me salto lo de en medio)
Es que si eres visionario - o tienes algún otro sistema- me lo digas, que quiero hacerte una consultita.
Ostras, un buen articulo, pero no para leerlo de un tirón!
Lo del pelo aniston es bueno,pero yo también pondria "imitando a beckham" o vulgarmente llamado "metrosexual del estraradio", que da mucho juego.
Luego,eso de los besitos en las blogs, a mi no me pasa, debe ser que el glamourdechocolate no está de moda,ja,ja,ja
Y a mi tambien me gustan los simpsons!!
Mi abuela, que en su gloria esté (este tipo de frases son tan chorras...), me enseñó a leer en el huevo batido sobrante de empanar filetes. Así predije la caída del Napster, el regreso de Los Pecos, la redención de Pamela Anderson y que ese chicle que tanto te gusta volverá a estar de moda (Twin Peaks para qué os quiero). Así que pregunta, chata, pregunta, que a lo mejor te echo una mano.
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Tienes razón, a veces me dejo llevar por el entusiasmo y escribo textos demasiado largos. Pero a veces por evitarlo, dejo en el tintero muchas cosas y, como repetir tema no es algo que me atraiga demasiado, ahí se quedan definitivamente.
Así que de vez en cuando me dejo llevar y os entoligo (gran término, vive Dios) un mazacote como el que has leído.
Por cierto, me gusta mucho la foto "sorbete de ti" (aunque la frasecita es un poco verdulera, ¿eh?).
Es que mi técnica es la de castigar el mal. Para premiar el bien ya están otros. Vamos, ni que fuera yo un dios.
Sí que estoy contento. Más que una niña de diez años con un móvil...
Conste que yo no he dicho que tenga visitantes de ese tipo...
No me lo puedo creer. Pero qué HONOR, si el mismísimo jefe Viruete me ha dejado un comentario!!
Pues yo siempre me pregunté si no sería una buena idea enfrentarme al sistema y escribirlo todo con Q para hacerme el original...
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