
¡¡¡¡¡Rosendo y LEÑO, juntos de nuevo, en exclusiva para PYJAMARAMA!!!!!
Mi bisabuelo entró en litigio. No en el litigo actual, ese que hasta los macarrufos utilizan contra sus profesores ("Como me toque, le denuncio"), sino como se entraba antaño, invocando a los hados con las palabras mágicas:
Vamos fuera.
Digamos que la contienda, visualmente, era similar a un combate entre Dhalsim y Sagat. Si no derramaste semanas de paga en el STREET FIGHTER II, imagínate a Gandhi contra Coto Matamoros. Mi bisabuelo, pura valentía castellana (traducción simultánea: orgullo suicida madrileño), entró en un bar echándole en cara una sucia jugada (que no relataré aquí) a un miembro de la especie Barrium Bigardae, que a la sazón iba provisto de un palo de considerables proporciones (las proporciones de un palo se vuelven susceptibles de "considerarse" cuando hay probabilidades de que te lo incrusten en el parietal).
El tipo salió a la calle, medio muerto de la risa, desafiado por el valiente bisabuelo Week.
- ¿Qué decías?
- ¡Que te voy a embrear, canalla!
- Jajajaa, eso lo vamos a ver enseguida - rió el otro, subiéndose las mangas de la camisa.
- ¿Pero qué haces con ese palo? ¿Te doy miedo o qué? ¡Vamos, suelta el palo, cobarde! ¡Que te vas a tragar los dientes!
El tipo del palo, saboreando las mieles de la autosuficencia, accedió a desarmarse, dejando el palo apoyado en un arbolito de la calle.
- Vamos, aquí te espero, valiente.
Mi bisabuelo se acercó despacio, con cara de concentración. Al llegar a la altura del armero improvisado, y con una rápida maniobra (es lo que tienen las liebres flacas, que no serán fuertes pero menean el culo con asombrosa premura), tomó el susodicho palo y le zurró al dueño la badana de su vida.
Moraleja: El hombre y el oso, cuanto más feo, más hermoso.

3 Comments:
Años después Ford Fairlane realizaría una jugada similar...
¡Por el monte las sardinas, tralará!
Pulgar arriba para el bisabuelo Week
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