miércoles, agosto 31, 2005

El Hombre y la Chancla


Hay cosas que ni el Cretácico aguantaría...

Bienvenidos a “EL HOMBRE Y LA CHANCLA”, espacio de investigación antropológica de gran rigor científico y reconocido valor didáctico (pero sin policías haciendo de glóbulos blancos, lástima), que llega a sus hogares gracias a PYJAMARAMA! el Blog de Wally Week y “Bollería El Zascandil” ¡más de 73 años sin cocer ni una sola magdalena!

TURU-TURURURU-TURU-TURU-TURURURU CATACUM-CATACUM-CUM

Desde los albores de la civilización (cuando se inventó el peine, año más, año menos), el ser humano ha tenido que enfrentarse a una dura prueba, generalmente ineludible, que la vida le presenta. Traumático como el acné, doloroso como las muelas del juicio, inevitable como la primera menstruación o ese estirón que no acaba de llegar y todos tus compañeros de colegio ya te dan capones con la barbilla. Naturalmente, nos referimos a:

LA VISITA DEL PRIMO

El primo (o prima) es esa criatura con la que prácticamente no has compartido espacio vital, salvo los lereles familiares al uso (bodas, bautizos, comuniones, barbacoas a las que todo el mundo se autoinvita), lo que convierte en todo un logro que recuerdes tener un primo e incluso su nombre. También puede ser que de pequeño fueseis prácticamente inseparables, sentimiento que el tiempo ha dejado atrás, haciendo que todos los datos que recordáis el uno del otro resulten obsoletos y más que probablemente, abochornantes (o tú o él/ella o ambos, pero alguien se cagó en la piscina del tío Eugenio, seguro). De cualquiera de las dos formas, cuando viene de visita, te sientes igual de incómodo. Y él/ella no se siente mucho mejor, como es lógico. Sólo que es a ti a quien corresponde cargar con él/ella un sábado, por intercesión de tu madre (intercesión de una amenaza de estar castigado durante un largo período de tiempo).

Como generalmente ni tú te lo/la (mi tierna lo/la, tu triste vida es tu triste his/to/ria) quieres llevar ni él/ella quiere ir, la cosa arranca mal. Pero el auténtico conflicto, y aquí, queridos espectadores, viene lo interesante, es cuando el llamado PRIMO entra en contacto con el colectivo AMIGOS. Estudiaremos a continuación los posibles casos:

- El/La VergonSoso/a. No abre la boca, siempre está a tu espalda (esperando que no se le vea) y trata de pasar inadvertido. Se ruboriza cada vez que alguien pregunta quién es y tú respondes “Mi Primo Miguel”. Se ruboriza más aún cuando le dan la mano o dos besos para saludar. No bebe nada porque, como se encarga de hacer notar cuando alguien le pregunta, “No le apetece” (en realidad sacude la cabeza lateralmente haciendo una mueca), aunque en realidad jamás sabremos qué extraño mecanismo de la mente le hace relacionar cualquier actividad que no sea estar de pie sin quitarse el abrigo con hacer el ridículo delante de los amigos de su primo.

Resultado: Te sientes incómodo. Se siente incómodo/a. Tus amigos piensan que es un soso, corta-rollos y bastante raro.

- El Guay de la Fies. Peligrosamente contrario al caso anterior, este sujeto asimila la confianza que se respira en el aire (aprovechándose de la buena voluntad de tus amigos) y los trata como si los conociera de toda la vida. De hecho, los trata como si LE DEBIERAN la vida. El muy payaso emite bromas y comentarios hirientes, pasados de rosca y de forma continua; no para de hacerse el He-Man delante de las chicas (generalmente les hace alguna broma verdulera de la que sólo se ríe el típico basto que hay en todas las pandas) y se aprovecha de que como es tu primo hay muy pocas posibilidades de que le paren los pies a cabezazos. En los peores casos, en cuanto lleva tres copas se pone realmente pesadito con la novia de uno de tus amigos, hasta que te dan el aviso de que o lo paras tú o no hay primo que valga.

Resultado: Te sientes incómodo. Se lo pasa en grande y piensa que ha quedado como Dios delante de todos (“aunque tus amigos son un poco ñoñitos, ¿eh?”, te dirá, posiblemente). Tus amigos proclaman al unísono que es un gilipollas y que ni se te ocurra volver a aparecer con él si no queréis ir a nadar un rato con aletas de cemento.

- El Guaperas. En los dos casos anteriores, no resulta relevante el aspecto físico (aunque por lo general, el vergonzoso es un gordapio o un tirillas con gafas culobotella). Por tanto, El Guaperas será aquel en el que confluyan un impecable aspecto físico y encanto social indeterminado (de bastante a mucho, generalmente). A un par de chicas les hace tilín, y suelen querer los hados que precisamente la que te gusta a ti sea una de ellas. Probablemente haya rollete y se disparen las envidias en el grupo.

Resultado: Te sientes incómodo y envidioso (y frustrado, si se da el caso). Da el campanazo. Tus amigos piensan que “ha venido a lo que ha venido”, que es lo peor, un chulito, un relamido y que se cree excremento y no llega a ventosidad (“mierda” y “pedo”, respectivamente; esto es un programa científico, recuerden). Las chicas no-elegidas (aunque no tuviesen o demostrasen el más mínimo interés por él) hacen gala de peores calificativos. Con la que se enrolla, se lo pasa de miedo y no para de preguntarte cuándo va a venir (¿y entonces para qué os habéis dado los teléfonos, idiota? ¡Pregúntaselo tú!)

- El Simbionte. Para integrarse antes, se toma unas cuantas copas y hace el ridículo. Al principio hace gracia, pero llega un momento en el que la vergüenza ajena aborta la diversión.

Resultado: Primero te sientes incómodo, luego te ríes un rato, luego te avergüenzas, y finalmente te cae una bronca de postín porque “tu primo/a estaba a tu cargo y mira cómo ha vuelto, a ver qué le digo yo ahora a Tía Sole”. Él/Ella se lo pasa de miedo, aunque al día siguiente el Campamento Resaca al completo decide hacer una hoguera en su cuerpo y todavía vas y como eres tan imbécil te sientes culpable por su malestar. Tus amigos se descojonan de él/ella (y de ti, de rebote), pero les cae bien (esa especie de ternura que da el ridículo).

- La Maciza. Por lo general las chicas no van de Guaperas por la vida, y de hecho no es que les mole demasiado que tus amigos se la coman con los ojos. Claro que los ojos de ellos tendrán poco que masticar, ya que tus amigas se encargan de trocearla a golpe de crítica murmurada. Si se enrolla con alguien, es con el que más se lo curra o bien con uno del local al que habéis ido, lo que hace que los chicos se unan al bando de las chicas y lo más suave que se diga de tu prima es que es “Un Poco Casquivana” (en realidad, se usan palabras más cortas, de tan sólo dos sílabas, pero mucho más sonoras y contundentes).

Resultado: Te sientes incómodo por la actitud babosa de tus amigos y la pecoresca de tus amigas; si la prima se enrolla con uno de tus amigos, te atacan los celos (ecos de incesto al más puro estilo de Texas, chico). Se suele sentir incómoda o aburrirse. Tus amigos acaban por odiarla, excepto aquellos que consideran suficiente comérsela con los ojos, que esperarán como agua de mayo su próxima visita.

- La Fiestera. Esta es la típica plasta que sale a “pasárselo bien” y no para de bailar desde que llega hasta que se va; en cuanto ve a alguien que no baila cree que es su deber animarlo (ante las divertidas miradas del resto del grupo, y comentarios como “¿Quiere sacar a bailar a Jose – el típico que nunca baila -? Pues anda que no lo lleva claro...”). Cae bien aunque acaba por resultar agotadora, y usualmente cree que ha caído mucho mejor de lo que ha caído en realidad. A menos que esté diez kilos por encima de su peso ideal, seguro que alguno de tus amigos más buitres se la intenta ligar.

Resultado: Te sientes incómodo. Se siente en su salsa. Tus amigos la aceptan y se divierten, aunque acaban un poco hastiados de ella.

Ya lo hemos visto. Incomodidad en todos los casos. Ridículo, vergüenza ajena, noche interminable... e incluso situaciones altamente violentas. Son algunos de los duros golpes que el ser humano debe de aprender a encajar si quiere continuar en su largo camino por la vida. Sean felices.

TURU-TURURURU-TURU-TURURURU-TURU-TURURU (etcétera etcétera)

No se dañaron primos, carnales o postizos, durante la realización de este documental.

7 Comments:

At 12:00 a. m., Blogger Wally Week ha tenido el valor de decir...

Sí, claro que queda. Siempre quedan motes.

Dice el libro "El Florido Pensil" que un mote es la cosa más fácil y tonta de ganarse, al hablar de los ejercicios de matemáticas del colegio:

"Dispongo de cuarenta piedras y las pongo por decenas..."

Y que cómo va a ponerse en medio de la calle a hacer eso, si pasa alguien y le pregunta "¿Qué haces?" "Aquí, con las piedras" "¿Por qué?" "Son decenas", a riesgo de que le llamen "El Piedras" o "El Decenas" de por vida.

 
At 10:58 a. m., Blogger Wally Week ha tenido el valor de decir...

Ambas. Mi primo era la variante VergonSoso (fue a aquella kdd de Semana Santa en Madrid tan popular).

Cuando yo estaba con sus amigos, grupo de pantalones anchos que no paraban de escupir, y cuyas tres elecciones para una isla desierta serían un monopatín, un spray y un parque que destrozar, me adaptaba (a pesar de que estaba pensando "qué panda de idiotas"). De vez en cuando hacía algún comentario que siempre caía en gracia (no había más que estudiarlos durante media hora y los calabas perfectamente) y punto pelota.

 
At 1:09 p. m., Blogger La Magdalena ha tenido el valor de decir...

Desgraciadamente, yo sufro en mis carnes el primo estirado. No le gusta nada, no le cae bien nadie, se tira el moco de los sitios/la gente/los garitos que conoce.
Hijo de perra! Si tanto me desprecias, sal con tu prima! Bueno, no, no salgas con tu prima.

 
At 5:47 p. m., Blogger Wally Week ha tenido el valor de decir...

Yo eso lo sufro con mi cuñado (aunque gradualmente se le va pasando). No importa lo bien que comas, lo que te diviertas o lo bonito que sea un sitio. Siempre lo ha visto mejor.

 
At 9:00 p. m., Anonymous Anónimo ha tenido el valor de decir...

Así que esto es lo que se llama hacer el primo.
Buf, si no lo suelto reviento.

 
At 9:02 p. m., Anonymous Anónimo ha tenido el valor de decir...

¡Eh, qué usuario anónimo ni qué niño muerto!

Y por cierto sí, no te molestes, ya sé qué tipo de primo soy.

 
At 6:04 p. m., Blogger cris ha tenido el valor de decir...

Si yo ya lo digo lo mejor es que te dejen en la inclusa, no sabes la de problemas familiars que te evitas.

 

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