viernes, agosto 19, 2005

No Hay Mus (pero queda flan y arroz con leche)


Pista: No llueve eternamente (a menos que laves el coche todos los días, claro)

He aquí lo que aprecias viendo una partida de MUS (que, además del gafotas de Ranma que se transformaba en ganso, también es un juego de cartas), si no tienes ni la menor idea de jugar:

Belén baraja celosamente. Da a cortar a Simón, jugador de su izquierda. Este da un toquecito desdeñoso con el dedo sobre la baraja, y la repartidora pone cara de asco (por lo visto es una falta de respeto fiarse de que el repartidor no se ha colocado las cartas previamente).

Se dan cuatro cartas a cada uno. Hay miradas. Aparentemente, se pasan señas, o bien la visión de las piernas de la Sota de Espadas que Fernando, el que guiña un ojo, tiene en la mano, está haciendo estragos con su líbido. Y cómo andará Belén, su mujer, que se ha mordido el labio como respuesta...

Pero no, se están diciendo la jugada que llevan, y esto, bueno, se puede deducir.

Empieza la complicación. Los jugadores no tienen fichas, sino que están todas amontonadas en el medio. Eso significa que la apuesta viene dada, y que el que gane una mano se lleva todo el premio, así que el Mus es un juego corto...

Bien, los descartes no son libres, como en el Poker. Aquí hay que pedir permiso usando el nombre del juego, y si no vas con ojo te puedes pensar que tienen problemas de memoria, al escuchar al primer jugador (Raúl) declarar “Quiero mus”. ¿Y a qué te crees que estáis jugando, idiota? Pero entonces, Simón, su compañero, muestra su acuerdo:

- Yo también.

A ver si te has equivocado o has oído mal. Te parecía haber oído que iban a jugar al mus, pero igual era el Burro y tú sin enterarte. La pareja libidinosa se lo piensa un rato: “Jugamos con las mías”, dice Fernando finalmente. Belén asiente, con cara de pobrecita. Mal elegido, tío, ella tiene dos reyes y tú una sota, un caballo, un seis y un cinco (por el culo te la trufo). Ella tiene pareja, y tú, que no llevas nada, desprecias sus cartas. Para nuestra sorpresa, ella a pesar de no ir a jugar con sus propias cartas, se las queda en la mano.

Entonces nos perdemos del todo. El juego transcurre así:

R - Paso.
F - Hasta mi compañera.
S - Hala.
B - Dos.
R - No.
S - Estoy por quererte... (pero tío, que está su marido enfrente, córtate un poco) venga, sácate una (adiós, acaba de pedirle a una mujer que le enseñe una teta, y delante de su marido... aquí va a haber leña)

Belén coge una ficha del dentro, suponemos que para tirársela a la cara a semejante desvergonzado. Pero no, la pone frente a sí y el juego continúa.

R - Paso.
F - Y yo.
S - Nada.
B - Se fue.

¿Qué se fue? ¿Qué es lo que pasa aquí (aparte de Raúl)?

R - No.

Menos mal, se queda. A lo mejor aún nos da tiempo a cogerle el sentido al jueguecito.

F - No.
S - Sí.
B - Sí.

¿Perdón, cuál era la pregunta? A lo mejor llegados a un punto, si nadie hace nada, “la partida se va”, y hay que votar si queremos que se vaya o no. Bien, dos votos a favor y dos en contra, y para añadir morbo al asunto, las parejas están en desacuerdo. Ahora veremos algo emocionante...

S - Paso.
B - Te meto dos (o ha entendido tarde lo de sacarse la teta, y ahora le amenaza con sendos bofetones, o que el que en principio ha votado “sí” de pronto manifieste su abstención le irrita, o va más caliente que una sopa castellana y esto acaba en bacanal).
S - Dos más (por lo menos este tiene el detalle de contar con los otros dos en la juerguecita... y yo mirando ahí en la esquina, que me da que me quedo sin invitación).
B - Te las veo (sí que va lanzado, hasta se ha abierto la bragueta; eh, eh, que si molesto me voy, ¿eh?)

Parece ser que han llegado a un trato, porque todos sonríen. Yo sonrío también, a ver si caigo simpático y cuentan conmigo. Hay apuesta, o eso quiero creer (la idea de una partida de cartas que acaba en orgía es muy plausible en una peli de Bigas Luna, pero no acabo de creerla a pies juntillas). Seguro que ahora enseñan las cartas y pasa algo.

R - Sí.

¿Pero qué dice este ahora? ¿Que sí qué?

F - Tengo.
S - Y yo (ah, vale hablan de los condones; entonces no había tal apuesta, seguro que ahora tumban a Belén sobre el tapete, y…)
B - Yo no (bueno, chica, con que ellos tengan uno por cabeza, vale)
R - Yo voy a pasar (genial, me quedo con tu puesto…)
F - Yo toco (le dará vergüenza desnudarse delante de tanta gente, y con un poco de manoseo ya le vale… pues mejor, menos a repartir)
S - Con las suyas (señalando a Raúl; parece indicar que él no está muy dispuesto a dejarse tocar por un hombre)

Entonces, bajan las cartas. Belén señala su jugada y dice:

- Cuatro y una cinco, (señala las cartas de su marido) y cinco, diez.

Coge dos fichas del centro y se las da a Fernando. Luego, coge otra y se la queda.

- Y la de chica.

O sea, que hasta aquí llega la discriminación positiva. Se lleva una ficha por ser mujer. Cojonudo. Los otros dos tuercen el morro, mientras la parejita choca los cinco. Está claro que todo ese jugueteo erótico no ha sido más que una distracción para llevarse todos los puntos y dejarlos a cero. ¡Muy inteligentes!


SOLUCIÓN AL GILIGLÍFICO: Alex Proyas (director de Dark City y El Cuervo)

5 Comments:

At 1:02 a. m., Anonymous Anónimo ha tenido el valor de decir...

Que pasada de blog! me parece divertido y muy original. enhorabuena! ciao

 
At 8:46 p. m., Anonymous Anónimo ha tenido el valor de decir...

Ay que buenoo jajaja Lo que me he podido reír, yo como no sé jugar ni al mus ni al poker... pues mira oyes, podría pensar lo mismo que tú :DDD

Besitos y encantada de haberte descubierto ;)

 
At 11:57 p. m., Blogger Xana ha tenido el valor de decir...

No se como se juega al mussss......
tengo que ponerme las pilas y aprender.
Saludos

 
At 10:00 p. m., Blogger Wally Week ha tenido el valor de decir...

El mus es muy fácil. Primero, hay que aprenderse las reglas (valor de las cartas, orden de las jugadas...).

Luego hay que encontrar a alguien que sepa jugar bien, porque si juegan cuatro novatos se masca el desastre.

Luego hay que convencer a ese alguien que juega bien de que juegue contigo. Los buenos jugadores de mus se aburren jugando con los novatos (¡con lo divertido que es ganar! no hay quien los entienda.)

Y después dejas que tu compañero juegue por ti. Tú dedícate a tener buenas jugadas, que lo demás ya lo hará él. Y ay de ti como se te ocurra abrir la boca...

Los buenos jugadores de mus son bastante imbéciles. Lo siento, pero es lo que pienso.

 
At 8:17 p. m., Anonymous Anónimo ha tenido el valor de decir...

Wally, tu escrito inicial es muy divertido y original, te felicito por ello, si bien no comparto contigo tu última intervención al calificar de imbéciles a los buenos jugadores de mus, pues no se en que te basas para emitir tal calificación, puesto que tanto en el mus como en el fútbol, la oficina, la comunidad de propietarios o el bar de la esquina, hay imbéciles y gente enrollada, no pudiendo generalizar. Pero aún hay más, creo que precisamente el buen jugador de mus da mucho más valor al buen ambiente y la sana rivalidad que a ganar, con lo cual a veces el imbécil es aquel que creyéndose buen jugador no lo es, porque prioriza el resultado antes que la diversión.
Un saludo y hasta pronto.
Por cierto, quien quiera jugar al mus en Barcelona y pasarlo bien, puede contactar con www.elmus.org

 

Publicar un comentario

<< Home