jueves, octubre 27, 2005

Hora del cuento...


Otro que no consigue "cazar a la bruja".

“Tan sólo un beso de amor verdadero podrá romper el encanto, y la hará despertar”. Todos sabemos lo importante que es el amor verdadero, y lo rápidamente que se va “despeluzando” fruto de la convivencia (antes no le molestaba que roncaras, pero ahora no lo soporta; maldita embustera), el sexo (para él no era lo más importante, se conformaba con un besito de buenas noches y dormir abrazado a ti toda la noche, pero ahora se cepilla a su secretaria dos veces a la semana… maldito embustero), y la necesidad que tenemos los humanos de poner a prueba continuamente una relación a base de putear a la otra persona (dar celos a ver cómo se lo toma es el truco más común).

El amor verdadero, por mucho que diga el cuento, es imposible sentir ante una jovencita que lleva años dormida (y a mí me echaban la bronca por dormir once horas, qué injusticia). Puede que sea muy guapa, tenga una expresión dulce (cualquier persona dormida con una sonrisa lo tiene, el problema es cuando se te abre la boca; no hay belleza que supere ese escollo) y un cuerpazo de escándalo. Entonces, lo que mueve al príncipe es darle un muerdo aprovechando que la muchacha está indefensa, por pura atracción animal. Vale que después la chica resulte ser encantadora, entonces, con el tiempo, me creo que la pueda amar. Mientras, no.

Mucho más creíble es la versión original de este famoso cuento, atribuida al italiano Giambattista Basile en el siglo XVII. Su título, Sol, Luna y Talía:

La llamó en voz alta, pero ella parecía insensible, como si estuviera en trance. Al contemplar sus muchos encantos, él sintió de pronto que la sangre corría con pasión por sus venas. El príncipe la levantó en brazos, la llevó a una cama y recogió los primeros frutos del amor mientras ella dormía. Cuando acabó, dejó a la princesa y volvió a su reino, donde, apremiado por los deberes de su cargo, no volvió a pensar en el incidente.

Esta historia se ha recuperado en múltiples ocasiones, casi todas para la sobremesa de Antena 3: son muchas las jóvenes que, presa del dulce sueño etílico o narcótico, sufren una violación por parte del pijito de la fiesta, cuyo padre desempeña un alto cargo del estado o bien es presidente de una firma de escobillas de lujo. El caso es que, como en esas historias, los “frutos del amor” maduran y llevan a la irremediable segunda parte de la tragedia:

La princesa durmió durante nueve meses, y al término de estos dio a luz a dos bellas criaturas, un niño y una niña.

Imaginaos el papelón: te quedas en coma y te despiertas con dos bocas que alimentar. Aunque bueno, se ahorró las contracciones, las clases de respiración, los antojos y la ropa pre-mamá. Lejos queda la princesa que se frota los ojos, ve a su amado príncipe ante ella, y vive feliz y come perdiz. Mas no os preocupéis, que los niños no caen al suelo como los de Terry Jones en “El Sentido de la Vida”:

Durante el embarazo, la princesa, cuyo nombre era Talía, fue asistida por dos hadas, que después colocaron a las criaturas en los pechos de su durmiente madre.

O sea, que las hadas que todo lo resuelven se convierten aquí en unas simples comadronas. ¿Y dónde estaban esas hadas cuando el príncipe se aprovechó de la pobre Talía, eh? Porque si el príncipe iba tan salido, qué menos que echarle agua con una manguera. Con los perros funciona. Por segunda vez durante su largo sueño, a Talía le manipulan los pechos sin su permiso.

Uno de los niños, incapaz de encontrar el pezón de su madre, chupó el dedo de Talía y liberó la astilla envenenada que se había alojado allí cuando ella se pinchó con el huso prohibido. La princesa despertó y bautizó a los niños con los nombres de Sol y Luna.

Eso sí que es suerte. Seguro que las hadas lo tenían todo previsto, como el Emperador Galáctico. Así, el príncipe pasa del novio perfecto, ese al que tu madre busca fallos con ahínco para poderle criticar de forma justificada, a un cerdo cabrón, violador sin remordimientos, repugnante y demás. Asimismo, el príncipe pasa de ser el único responsable del despertar de la bella durmiente a ser una mera pieza de la maquinaria que habrá de despertarla. Menos mal que Dios hizo a los niños con mala vista, y a las hadas tontas del culo que en lugar de poner al niño a mamar en el pecho, lo acercan a la mano de su madre. Total, que la madre, aún en ese trance (y con el cuerpo de gominola, semi atrofiado por la falta de ejercicio), se despierta y en lugar de buscar al príncipe y hacer como Uma Thurman en “Kill Bill”, acepta la situación encantada de la vida y le pone a sus hijos los dos primeros nombres que se le ocurren (como hace Amidala con Luke y Leia).

Algún tiempo después, el príncipe volvió para reclamar a Talía y a los niños.

Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado: perdices para todos. Pues no. Resulta que el príncipe ya está casado, y para más inri, con una mujer retorcida y sádica que al enterarse de todo el pastel, mandará secuestrar y cocinar a los niños. El cocinero se siente incapaz (el típico esbirro bueno), suelta a los niños y en su lugar hace cordero. Cuando el príncipe cree haberse comido a sus propios hijos, se vuelve contra su mujer y la tira al fuego. El cocinero aparece y dice que los niños están bien, le explica lo que ha pasado, y entonces sí, todos son felices y comen perdices (mientras la ya ex-mujer del príncipe se retuerce, pasto de las llamas; qué bella banda sonora, sus gritos de agonía).

Si yo soy policía y me explican esa coartada, en lugar de que el príncipe ha encontrado a otra más guapa y más joven, con la que a la sazón ya ha tenido dos niños fuera del matrimonio, y meto en chirona hasta a los niños, por si acaso (que ya se sabe que dejar miembros de una familia de asesinos libre da lugar a “Sol, Luna y Talía 2”, con nuevos crímenes, más sangrientos).

¡La cantidad de moralejas que podemos sacar!

- No te duermas si hay un tío cerca o estarás en peligro.
- No te fíes de las “hadas madrinas”. Pedir a tu mejor amiga que “cuide de ti y se asegure de que no haces ninguna tontería en la fiesta” no es la mejor opción: ¿Y si considera que pasar la noche con “un tío bueno” no es una tontería?
- No creas a la mujer de tu amante si te invita a su casa a tomar café y “charlar como buenas amigas”.
- Procura que tus empleados, sobre todo el cocinero, no sean de los que dicen “qué asco de mocosos”. Por si acaso, come siempre verduras.
- El amor verdadero no existe: sólo la conveniencia o la atracción sexual.
- Cuando un niño se pregunta “¿Por qué fueron tan crueles mis padres al ponerme el nombre?”, ha de pensar que pudo ser fruto de una experiencia traumática.
- La violencia doméstica no necesita precedentes. Seguro que los vecinos del príncipe veían a este y su mujer como “una pareja normal, nunca se peleaban, no lo hubiéramos imaginado”.

De cualquier forma, mi moraleja favorita sigue siendo la de “El Club de los Poetas Muertos” (si no la has visto y lo pretendes, no leas lo que voy a decir) :

Si papá no te deja ser actor, pégate un tiro.

Y colorín colorado, por el culo te la hinco.

5 Comments:

At 3:45 p. m., Blogger ZzazZ ha tenido el valor de decir...

¡Que productividad! siempre hay artículos nuevos en Pyjamarama. Y encima buenos buenos.
¿El niño no se jodió la garganta al tragarse la astilla?

 
At 7:58 p. m., Blogger Wally Week ha tenido el valor de decir...

Lo que me extraña es que el niño no se durmiese. Pero en fin, también hay hadas. Partiendo de esa base, todo tiene la explicación que le busques.

 
At 2:29 p. m., Anonymous Anónimo ha tenido el valor de decir...

Muy bueno, sí señor. Qué gran capacidad de relacionar con gracia el cuento de la Bella Comatosa con la realidad de las actuales Bestias Etílico-Comatosas. Un diez para usted, Wally.

 
At 10:05 p. m., Anonymous Anónimo ha tenido el valor de decir...

XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

Mi capacidad para poner algo más que no sea eso es completamente nula.

Besotes :)

 
At 3:16 p. m., Blogger Cata ha tenido el valor de decir...

Jaaaaa, jaaaaaa, estupendo análisis etnopolíticosociocultural del cuento ;P
Pero me queda una duda ... ¿quién hereda la corona? ¿Luna? ¿Sol? ¿Talía? ...¿o las interesadas hadas dan un golpe de estado e instauran la república?

 

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