¡Que vivan los gatos de Don Melitón!

Bienvenido a la República Independiente de tu Casa.
Hoy al cuadrado, dedicarse a la enseñanza es como echar un solitario a la ruleta rusa. Los chavalucos se dedican a dar por saco con albricia y cuchufleta y, cuando se les llama la atención, sonríen a lo Nicholson y esgrimen su papelote de “Inmunidad Diplomática”, igual que el tipo odioso aquel de Arma Letal 2 (si no la han visto, están perdiendo el tiempo; yo ya nunca me siento al retrete sin mi alicate para cortar el cable azul en caso necesario).
¿Cuándo se empezó a perder el respeto a los profesores? ¿Cuándo se ha pasado de los temibles curas y monjas de los de regla en astillero – que, por cierto, nunca usaban para trazar rectas – tirón de patilla y galgo corredor al bochornoso “A mí usté no me manda, a ver quién se ha creído que es, que no me toque que le denuncio.”? El error garrafal se sitúa en la etapa más progre, cuando las chaquetas de pana y el rollito de apoyar el trasero en el borde de la mesa mientras se da la lección hacían furor. Desde el momento en que el primer imprudente anunció a su clase “Hola, os voy a dar Ciencias. Me llamo Alfonso. Nada de Don Alfonso.”
¿No querías tuteo? Pues toma tuteo. A Don Alfonso el de cálculo, nadie le alzó la voz. Don Alfonso era un tipo bastante gracioso y jovial, pero nadie le tocaba las narices y ay del que no llevara las cuentas hechas y bien ordenadas y claritas en el cuaderno. Te llamaba por el apellido (y de usted) y tragabas saliva hasta que se te encharcaban las tripas. “Explíqueme, Trasobares, por qué no trae hechos los ejercicios que mandé”. La tensión en la clase se podía recoger con un cuchillo y untarla sobre una tosta. Nadie quería estar en la piel de Trasobares, que sudaba como un frigodedo al sol, presa del pánico (y otras películas de Jenniffer Tilly).
¿Cuándo se empezó a perder el respeto a los profesores? ¿Cuándo se ha pasado de los temibles curas y monjas de los de regla en astillero – que, por cierto, nunca usaban para trazar rectas – tirón de patilla y galgo corredor al bochornoso “A mí usté no me manda, a ver quién se ha creído que es, que no me toque que le denuncio.”? El error garrafal se sitúa en la etapa más progre, cuando las chaquetas de pana y el rollito de apoyar el trasero en el borde de la mesa mientras se da la lección hacían furor. Desde el momento en que el primer imprudente anunció a su clase “Hola, os voy a dar Ciencias. Me llamo Alfonso. Nada de Don Alfonso.”
¿No querías tuteo? Pues toma tuteo. A Don Alfonso el de cálculo, nadie le alzó la voz. Don Alfonso era un tipo bastante gracioso y jovial, pero nadie le tocaba las narices y ay del que no llevara las cuentas hechas y bien ordenadas y claritas en el cuaderno. Te llamaba por el apellido (y de usted) y tragabas saliva hasta que se te encharcaban las tripas. “Explíqueme, Trasobares, por qué no trae hechos los ejercicios que mandé”. La tensión en la clase se podía recoger con un cuchillo y untarla sobre una tosta. Nadie quería estar en la piel de Trasobares, que sudaba como un frigodedo al sol, presa del pánico (y otras películas de Jenniffer Tilly).
Por contra, a “Alfonso el de mates”, que lleva sus pulseritas de cordón y comenta el partido del Depor, cuando le da por ponerse serio y echar el sermón le hacen el mismo caso que a Chorrica el afilaor. “¿Me quieres decir por qué no has hecho los ejercicios, Sergio?” (si no hay un Dani hay un Sergio; no falla) sólo merece la respuesta “Ieeeee, pffff, ej’e no m’apetecía, pro’esor…” coreada por las risas simiescas del resto de la clase. Y al que no se ríe, lo llenan de pelotillas lanzadas con bolis bic. Te está bien empleado, por querer ser el profe colegui. Y todo en balde, si total, la diferencia está en que a Don Alfonso le ponen motes en secreto y a Alfonso el de Mates le llaman “Corrusqui” a la cara. Que hay que ver la mierda de motes que se ponen en los colegios, señores.
Llegado ha el momento en que sólo son “don” y “doña” quienes reciben una llamada de un televendedor: “Buenos días, Don Benito, el motivo de mi llamada es informarle del servicio mensana incorpore, que le permite…” (por lo visto el mismo que ponía motes en el colegio se dedica ahora a bautizar los servicios telefónicos). También los llamados “clásicos literarios españoles”, que son esos señores que escribieron los libros editados por Austral que te tuviste que tragar en el instituto (y que suelen venir con El País dominical para salir del paso mientras preparan una nueva colección de DVD), son agraciados con el trato de don, que queda como más culto y grandilocuente. Leer a Baroja no es lo mismo que leer a Pío Baroja y, dónde va a parar, nada comparable a “Leer a Don Pío Baroja”. Don Antonio Machado, Don Rubén Darío, Don Miguel de Unamuno y Don Clarín. No, creo que a este se le llama Don Leopoldo Alas, Don Clarín suena a historietas de la posguerra.
Así pues, mientras la figura de Don Alfonso se diluye en aquel tiempo pasado que sin duda fue mejor, junto con el sereno, el cobrador de autobús y los poetas con talento, generaciones de nuevos profesores sufren el calentamiento global por culpa de Alfonso el de Mates y sus pobres semejantes, que no supieron mantener la capa de ozono libre de la perjudicial acción de la confianza, que contamina que es un primor. Donde hay confianza da asco, Corrusqui, más que Corrusqui. No mereces otro nombre.
Llegado ha el momento en que sólo son “don” y “doña” quienes reciben una llamada de un televendedor: “Buenos días, Don Benito, el motivo de mi llamada es informarle del servicio mensana incorpore, que le permite…” (por lo visto el mismo que ponía motes en el colegio se dedica ahora a bautizar los servicios telefónicos). También los llamados “clásicos literarios españoles”, que son esos señores que escribieron los libros editados por Austral que te tuviste que tragar en el instituto (y que suelen venir con El País dominical para salir del paso mientras preparan una nueva colección de DVD), son agraciados con el trato de don, que queda como más culto y grandilocuente. Leer a Baroja no es lo mismo que leer a Pío Baroja y, dónde va a parar, nada comparable a “Leer a Don Pío Baroja”. Don Antonio Machado, Don Rubén Darío, Don Miguel de Unamuno y Don Clarín. No, creo que a este se le llama Don Leopoldo Alas, Don Clarín suena a historietas de la posguerra.
Así pues, mientras la figura de Don Alfonso se diluye en aquel tiempo pasado que sin duda fue mejor, junto con el sereno, el cobrador de autobús y los poetas con talento, generaciones de nuevos profesores sufren el calentamiento global por culpa de Alfonso el de Mates y sus pobres semejantes, que no supieron mantener la capa de ozono libre de la perjudicial acción de la confianza, que contamina que es un primor. Donde hay confianza da asco, Corrusqui, más que Corrusqui. No mereces otro nombre.
28 Comments:
Tengo que darte la razón solamente a medias. En mi caso, con la edad que tengo, conocí al profesor tipo "Don José" (mi primer profesor de egb)y puedo decirte que aquella no era precisamente la mejor atmósfera para estudiar. Ese mangante con patillas (que ojalá esté sufriendo unas tremendas hemorroides en silencio), me llevó a rastras de la oreja con solo 5 años a través de toda la clase porque tardé 5 segundos en levantarme por estar terminando en un papel algo que queria que saliera a hacer en la pizarra.
En aquella época que viví, se pasó de los profesores que pegaban bofetones (y mas), a otros mas jóvenes y más "tratables", lo cual, creeme, supuso un alivio tremendo.
Recuerdo las caras de pánico de todos aquellos a los que les tocaba Don Vallina, un señor que daba unas ostias de campeonato, y que las leyendas urbanas decian que de un bofetón habia lanzado contra la pared a un alumno desde la mitad del aula. Aquel profesor fué expulsado tras dejarle los dedos marcados en la cara a un alumno a base de bofetones.
La culpa de lo que está sucediendo hoy en día, se la achaco en un 75% a los padres. Creo que deberías hacer un día de estos un post dedicado a los padres de hoy en día, ese eslabón perdido en la historia de la crianza de los hijos. Es como la teoria de la evolución pero al reves, ya que hoy en día se están criando cromañones ególatras, maleducados, contestones, caprichosos, violentos y sin educación alguna, y los vemos todos los días por la calle. Este tipo de niños y adolescentes que estamos sufriendo, no existian hace 15 años.
Acabé el Instituto en la época que tu llamas de los "profesores progres con chaqueta de pana", y te puedo decir que salvo los 2 o 3 alumos mangantes que se dedicaban a hacer tonterias en clase e intentar revolucionarla (que siempre acababan con el jefe de estudios), el resto de la clase tenia un comportamiento muchisimo mas que aceptable.
Por lo demás, quiero felicitarte por lo tremendamente bien que escribes y te expresas. Hace relativamente poco que descubrí tu blog y me parece de lo mas intereseante de la blogosfera.
Un abrazo.
Muy buen articulo Wally!
Yo vivi ya la epoca de los profe progres de los 90... Ciertamente coincido en parte con Rob, que la culpa es de los padres en gran medida y, en otra, al profesor que no sabe imponer su "ley".
Recuerdo un profesor de mi etapa "esito", Don Luis, excurrante de la SEAT y que impartia clases de tecnologia porque era su verdadera vocacion. Severo pero a la vez coleguita, muy grande. En cambio tenia el tipico profe que siempre iba de colega y que hasta yo me lo tomaba por el pito del sereno. Un desastre.
Un saludo!!!
Aquí un servidor fue a colegio de monjas, y aunque las profesoras no lo eran, lo hubiera deseado (por lo menos estan casadas con Dios y no con nadie). Insultos, gritos y una facilidad de explicar como la tiene de volar una piedra. Y rezabamos el padrenuestro en ingles!
Tras esos diez años agónicos, pasé al instituto (ésta vez público), y pude conocer a mucha gente que sí habia disfrutado de profesores chaquetapana, que incluso volvían al colegio a preguntarles dudas!
No creo que esos progres de pacotilla sean los culpables de la idiotización del alumnado, más bien la ESO y los nuevos métodos de educación, esos gráficos de campana de Gauss que muestran: estos pasan de cursos, estos no...pura estadística. Antes repetir curso era para nosotros la peor pesadilla...ahora les tira del píloro.
Bueno y los padres...esos son los peores. Una caja de condones a tiempo hubiera servido más.
Gran artículo Mr. Week, no para de poner el dedo en las llagas de mi escuálido cuerpo.
Verdades gooordas. Se alegra uno de que se acabe el verano...
Clavado, mr. Week. Habría que quemar la LOE y la LOGSE y cualquier otra leyezuela de andar por casa en batín, e imponer un estricto régimen educacional como el de las NAPOLAS.
"¿porqué no has traido los ejercicios?"
he llegado a oir una respuesta así a esa pregunta(y no voy a modificar ni una palabra, porque no es necesario):
-esque... dejé el cuaderno en la ventana porque mi hermana se pusó a gritar... porque le estaba mordiendo el perroooo yyyy entonces cuando volví vi que un águila se habia llevado en sus garras mi cuaderno y claro...
Ya son ganas de vacilar.
Saludos, Don Wally Week, y bienvenido sea.
¿u-un ÁGUILA? ¿De qué eran los deberes, de Transformaciones o de Defensa contra las Artes Oscuras?
Menos mal que según vas cumpliendo años, aprendes a mentir como es debido.
Lengua y literatura.
Y en el mismisimo Valladolid, como todos sabemos, tierra de águilas, renos y cachalotes.
Y de las chicas Tintín. "Los toreros nos van, forever forever."
Menos mal que está usted de vuelta, señor Wally. Graciosete el artículo, y debo admitir que recuerdo a los profesores que te trataban de usted e imponían en la clase esa atmósfera de tensión insondable con especial simpatía, y como los mejores profesores que jamás tuve. Hoy en día, lo de siempre, la culpa es de los padres, que las visten como putas...
Por otro lado, no puedo sino tirarle de las orejas por haber plagiado un chiste del genial (aunque actualmente en horas bajas, acabado y tirado en el triste arroyo de la gente sin humor ni mofa) Homer Simpson. A ver si voy a tener que sacar la manita a pasear.
¿Qué? Pues será la primera vez que digo algo de Los Simpson sin darme cuenta. ¿Cuál es el chiste en cuestión?
Hum, no creo que precisamente ir de profesor "progre" como lo llamas y no anteponer el "don" a tu nombre, o llamar a los niños por el apellido sea la causa de que a uno se le suban a las barbas... no seamos ingenuos ni demagogos... me explico: lo que ha cambiado estos añitos para que haya niñatos gilipollas que faltan al respeto no es porque el profe sea de esos que van con el buenrollismo. de hecho prefiero a un tipo que vaya de buen rollo que un hijoputa con problemas en su casa que paga sus mierdas dando un reglazo o ridiculizando a un chaval. La cosa es que no es problema de un profesor: el profesor va a enseñar o al menos a intentarlo: otra cosa es la predisposición de los malandrines que van al aula, y que la mayoría preferirian estar currando llevando carretillas con ladrillos o tuneando su coche, asi que no jodamos... hay que ser profesor y estar en un claustro, y comparar una clase por ejemplo de 1992 con una actual... las diferencias son abismales, y también depende mucho los valores de hoy, lo que aprenden los niñatos en la calle y en la tele, de sus padres, en fin, todo... pero echar la culpa a un tipo por ser progre en la educación es ser un ignorante, lo siento Wally esta vez no me has convencido.
No hace falta que te llamen por el apellido... un profesor que tube nos llamaba por el nombre y acojonaba. Claro que también supongo que el haber sido legionario tendría algo que ver.
Cuando he empezado a leer me ha recordado a Zipi y Zape con su "albricia y cuchufleta", después se volvió usted quijotesco, y al final he perdido la cuenta. Es todo un literato. De aquí a poco le mandan escribir Sabor a Hiel II, la venganza
He dicho "¿cuándo se empezó a perder el respeto?", no que sea el único motivo. Por supuesto que siempre ha habido niños predispuestos a dar el coñazo en clase, igual que siempre ha habido listos que se jactaban de haberse tocado los huevos en la mili y haberse inflado a gastar bromas pesadas a los demás.
Que la mala educación es más vieja que la enseñanza y por tanto más que "la tele". No entremos a hablar de demagogia si a continuación vamos a echarle la culpa a la tele, por favor. Eso suena tan apolillado como decir que el rock es música de delincuente juvenil.
El rock es música de delincuente juvenil, qué duda cabe. ¡Bienhallado de nuevo, Sr. Wally!
Coincido bastante con su análisis del cómo empezó todo. En un año pasé de tener un profesor (aspirante a alcalde de mi poblado por AP, por cierto) que en vez de decir "vamos a corregir los deberes" decía "vamos a cazar conejitos", a tener otro que nos hablaba de Johnny Rotten y nos pedía cintas de música (rock, of course). Al final, el primero no fue alcalde y el segundo fue expulsado del instituto, largándose con nuestras cintas.
Y todo esto pasó justo antes de que empezaran las huelgas estudiantiles (un año sin clases, prácticamente), y también justo antes de que un compañero se plantara delante del profe de matemáticas con una escopeta de caza y pegara un tiro encima de su cabeza, que nunca volvió a ser la misma.
¿El Bronx? No, Móstoles.
el perrito de orinoco, con 4 pelos en el coco
Herodes, ese si que sabía.
No es solo que monten el cristo en clase, es que en general los chavalitos no tienen respeto por nada, ni educación ni nada. Y que esto lo esté diciendo alguién de 24 años tiene tela, asi que imagínense como está el tema
>>>¿Qué? Pues será la primera vez que digo algo de Los Simpson sin darme cuenta. ¿Cuál es el chiste en cuestión?
Como nadie lo dice, respondo. A mi tambien me ha chocado, en el capitulo de Homer y Mel Gibson (mas alla de la cupula del fracaso) le dice algo asi
Homer: y arma letal nos enseño que puede haber una bomba en el baño, desde que la vi siempre miro antes.
Marge: Es verdad que lo hace.
Pero no es lo mismo que lo de los alicates, asi que voto coincidencia (uy, eso no es en este blog)
He oído que la culpa es de los padres, normalmente esto lo cuentan los profesores. Por lo visto los niños son castigados y los padres van a quejarse al cole.
Los profesores dicen "a los niños los educan los padres, no nosotros".
Qué ha pasado de pronto? ¿los padres han cambiado, en 10 años para acá? Está claro que el hecho que la madre trabaje mucho más ha influido.
Pero hasta el punto de dejar de educar a los hijos?
Yo creo que el colegio se tiene que implicar, tienen que prohibir los móviles. Poner disciplina. A mí jamás un profesor me pegó ni me humilló, pero yo les tenía pánico a todos.
La culpa es de los padres, claro. Pero de los profesores también, por supuesto.
Los profesores están sobrevalorados. Y los padres también. Los gilipollas son gilipollas, no es tan difícil.
Pues si tuviera que hablar sobre mis profesores y lo que hacía cada uno, tenía para escribir una novela. ¡Menudos personajes que me tocó aguantar!
Desde los profesores que te pegan con la regla y te ponen de rodillas contra la pared o dan tortas en la cara y capones... (estos en el colegio) hasta los más enrrollados (época del instituto)
Uno del que guardo especial cariño, eras mi profe de griego, que era un antigüo hippie cuya frase favorita era: "¡Coño, que lees muy mal, a ver si practicas en casa, cojones!" y cosas por el estilo.
Lo de que los profesores tienen la culpa es muy fácil de decir cuando no se ha estado delante de 30 pequeños hijos de la grandísima puta cuyo único placer en esta vida es amargarte la existencia. Y a los que no puedes ya no pegarles dos ostias (que estaría mal, la verdad, aunque se las tengan sobradamente merecidas), si no que gracias a las genialidades de algún ministro iluminado que nunca ha practicado la docencia, ni puedes amonestar, ni hechar del aula, ni castigar de manera alguna. Para conseguir largar a un tipo de tu clase, tienes que pasar por el puto consejo escolar, y para que salga adelante, el muy bastardo tiene que haberte sacado un arma en clase, prácticamente.
Estamos creando una sociedad de monstruos acostumbrados a tener lo que quieren sin esfuerzo y en el acto, y que no tienen respeto por nada ni por nadie. Y eso, aunque duela, es culpa de los papis de las criaturas, que no se molestan en enseñar urbanidad a sus bestezuelas, si no que para que no toquen los cojones en casa, consienten con lo que los nenes quieran.
Ya no sólo desde el punto de vista de un docente, si no de persona que vive en esta sociedad: señor Week, ¿se ha fijado en su entorno? ¿En las actitudes de críos de 13 años de hoy en día, que se comportan como los macarras más macarras de 20 de nuestra adolescencia? ¿En como las mamás están sentadas en la terraza de una cafetería, mientras sus mocosos de no más de 8 años se dedican a JODER al resto de la clientela, y como les levantes la voz, la mami te monta el pollo? ¿O es que yo soy un ogro, y todo esta locura es lo normal?
Joder, que tengo 26 años, no debería notar el desfase generacional tan pronto, por amor de dios...
Aqui mucho hablais pero, ¿cuántos habéis estado de verdad en un aula trabajando con chavales de hoy dia, de los de anillacos de oro, pelo cenicero y demás? Yo he sido profesor de lengua y literatura durante tres años en el IES Atenea de Fuenlabrada. Y os aseguro que no tiene nada que ver con que la zona sea algo "conflictiva" o menos "pija" que colegios o institutos del centro. Hay que estar dentro para vivirlo y saber que ni siquiera los profesores "duros" al estilo antiguo han podido ya con lo que hoy dia tenemos. Básicamente, antes los niños querian aprender para poder ir a una carrera: era prácticamente la mayor ilusión de todos. Pero hoy dia les preguntas, seriamente y contestan cosas como: Vivir de mis padres; montar una tienda de repuestos de motos; trabajar diseñando ropa... ¡para Bershka!" Es decir, nada de ser médico, abogado, científica.
Y no, no la culpa es toda de la tele, ni mucho menos, como dicen por ahi, pero al mismo tiempo, la influencia de la misma sobre los chavales es todo un fenómeno; no la causa, ni el problema principal, pero sí uno de ellos.
Pienso que hay tres culpables como tres bandas hay en nuestra bandera (joer que patriótico ha salido eso)
1.Los padres: Muchos victimas de esos tirones de patilla, bofetadas y todo tipo de especialidades tácticas agresivas de los profesores de antaño. Son de los que dicen: Yo sufrí mucho en la escuela (vamos el típico zoquete en potencia que le gustaba dar pol saco a dios y a su madre) así que ahora que ningún mierdas de profesor ponga la mano a mi hijo (que por cierto lo califican de santo, honesto, maravilloso etc, etc... Cuando todo el mundo sabe, incluidos ellos, que el monstruo en cuestión no sirve ni para llevarlo atado y con mordaza)
2. Los niños: Que se suben a la parra con una facilidad que ni las lagartijas. Como ya ha dicho el amigo wally, son caprichosos, déspotas y sanguinarios. ¿Que son las victimas de la empanada mental de sus padres? Lo más seguro. Veamos dentro de 10 ó 20 años que tal se comportaran sus hijos y como serán las escuelas (yo creo que ni existirán).
3. Los profesores: Creo que estos su única culpa es la de no saberse imponer o no saber comunicar. En nuestra época se decía que en las clases no había psicología y que se daba la espalda a los alumnos más retrasados (no mentalmente se entiende) Ahora se dice todo lo contrario. Los profesores de ahora incluso juegan con ventaja. Hay menos gremlims por clase (mi sobrina este curso solo tenia 9 compañeros en la suya) antes éramos 40 en una sola aula y había tres niveles A, b y C, con el mismo numero de niños en cada una de ellas. Imaginaos ese número de mocosos en una clase de ahora todos tocando los huevos (u ovarios) a un profesor mas blando que un blandi blub recién comprado.
Honestamente, me importa una mierda. Sí. En serio. Adelante, que se abecerren lo que quieran, que no sepan sumar sin calculadora y que sean capaces de tunear un coche aunque la Revolución Industrial les suene a chino. Antes solía rabiar y echar espumarajamos por la boca, pensando en la cultura, en lo que se pierden, en lo que nos hacen perder y en la barbarie que reina en las calles. Ahora ya me da completa y absolutamente igual. Son ellos los que pierden y nosotros los que ganamos. A menos niños capaces de terminar el bachillerato, menos universitarios. Menos médicos, menos abogados, menos periodistas, menos ingenieros. Por lo tanto, menos competencia. En conclusión, el mercado hoy tan colapsado de titulados en unos diez años estará compensado. Amigos, tendremos trabajo y, ay, lloro de la emoción, hasta puede que podamos comprarnos una casa ;P
jajajejejijijojojuju
Si pero llegará un momento que tendremos que ser gobernados por ellos. Con o sin estudios. Ser atendidos en la seguridad social, cobrar una pensión, evitar la destruccion de la capa de ozono, no se tantas cosas...
No me gustaria vivr en una sociedad dominada por coches tuneados, canciones cholas, personajes aborregados y risas bobaliconas enlatadas.
¿Cual es entonces nuestra esperanza?
¿La manada de refugiados de tosdos los colores que vienen en coche, moto o en el barco del amor?
Foscardo, siempre podemos comprarnos un pais pequeñito y cuando estemos todos dentro, cerrar la frontera... Cuanto creeis que nos pediran por el Vaticano?
El vaticano mola. Podriamos arrancar cachos de las paredes del museo y darselo a los pobre. O mejor aun, quedarnoslo y gastarlo en el FNAC o el cutre ingles.
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