El vídeo de mi boda es particular...

¿Los recuerdan? Han vuelto, en forma de chapa.
Los vídeos de boda son un coñazo. Equivalen a leer un blog durante más de dos horas, por aquello de que rara vez le interesan a nadie, aparte de a sus protagonistas y quizá a los de su círculo más próximo. Y digo "quizá".
Por lo general, dan comienzo con la novia preparándose, a ritmo de alguna canción cursilondia (Mariah Carey, we love you!) de esas en las que suena esa especie de "clinguiriglín", como si agitasen una lámpara de araña y resonaran los cristalitos. Las películas de adolescentes suelen empezar parecido, el/la protagonista duchándose y vistiéndose mientras suena una canción y los créditos inundan la pantalla. Del novio la primera noticia que tenemos es que aparece en la puerta de la iglesia por arte de magia. Porque a menos que baje del cielo con el gorrocóptero, generalmente al público se la bufa la aparición del novio. Total, si todos van con chaqué.
Se ve a los invitados que van llegando a la iglesia y se quedan en el patio hablando entre ellos. Hay palmaditas en la espalda, abrazos, apretones de manos y mucha sonrisa forzada. Algunos de los amigos del novio saludan a la cámara y hacen comentarios chisposos que luego nunca se oyen, porque los tapa la música del vídeo. En estos momentos, podemos ir apuntando los nombres de todos los que salgan en pantalla, y comprobar que la lista resultante es mayor que la de asistencia a la ceremonia. Vemos al novio saludando a todo el mundo, con lo cuál la mayoría de gente a la que ya hemos visto vuelve a aparecer en pantalla. Los graciosos vuelven a mostrar su vis cómica frente a la cámara, y una vez más, la música lo tapa.
Llega la novia. A la novia sólo le saludan las mujeres y tampoco mucho, porque su vestido se come al de cualquier invitada con patatas. Las que más se acercan son la tía Agustina y demás, esas a las que les da igual que comparen su vestido con el de otra, si total es el que lleva a todas las bodas y además a esas alturas de la vida ya le da igual aparentar o no.
En la iglesia, la música para. Y enseguida queramos que vuelva, porque el audio se convierte en la voz retumbante del cura, al que se entiende vagamente lo que está diciendo. Qué decir de la ceremonia, si ya están todas vistas. El típico niño que corretea por la iglesia mientras vemos a su madre hacerle gestos asesinos para que vuelva y se comporte. El bebé de la prima Marifé se pone a llorar. Y lo demás, pues una boda de las que vemos en cualquier peli, salvo que no dan pie a que alguno de los invitados desvele una razón por la que los novios no deban casarse, y por tanto la posibilidad de emoción del maldito vídeo se desvanece, junto al audio natural, que vuelve a convertirse en fondo musical.
Luego viene el momento en el que un montón de gente que se ha puesto hecha un pincel para la ocasión, con trajes, vestidos y peinados de suma exquisitez, derrumba la fachada. Efectivamente, tiran arroz y gritan "¡Viva los novios!". Aquí reaparecen los prófugos, que a base de cañitas en el bar de al lado, ya han ido calentando para lo que va a ser el despiporre etílico que una boda suele conllevar.
Aquí llega el fresco abril. Los novios pasean por un bello y evocador paisaje, que en Madrid se traduce por "La Casa de Campo". Es el último resquicio de cuento de hadas que la novia va a vivir: paseíto romántico por entre los árboles con su amado. El vídeo en este punto consiste en ver cómo los novios posan mirando a otro lado: el fotógrafo les dice que se pongan así o asá, y para nuestra desgracia somos testigos de cómo se fuerzan las bellas estampas que adornan el álbum titulado "Enlace". Acojonante, un "cómo se hizo" del álbum de su boda. Ya tiene más extras que los DVD de Mangafilms.
Siguiente paso: el cóctel. Un nuevo y delicioso repaso a la lista de invitados, esta vez hablando y con una copita de vino en la mano. Una acción paralela es mirar a uno y otro lado, buscando Dios sabe qué o a quién. Es inherente al ser humano: en una sala llena de grupitos de personas, al menos un veinte por ciento de ellos miran a un lado y a otro, buscando nada en particular.
Y vamos con el banquete. Panorámica del salón, donde los invitados van tomando asiento. Luego entran los novios y la gente aplaude y grita "¡Viva los novios!" (y si son "los"... ¿no sería "vivan"?) hasta que alcanzan la mesa presidencial. ¿Qué es lo siguiente? Sí, señor: un nuevo repaso a la lista de invitados. Uno por uno, el vídeo nos los muestra a todos, comiendo a dos carrillos y pelota en medio. Los hay que saludan a la cámara, hacen comentarios chisposos que, dependiendo del que monta el vídeo, se oyen o los tapa una nueva tanda de música, y lo más sangrante, los que saludan más allá del tiempo y el espacio, es decir, los que dicen hola con la manita y dicen "¡Hola, Rafa y Marisa!" para cuando los novios vean el vídeo. Los novios son Rafa y Marisa, se entiende.
Cuando se empieza a ver a los niños correr por el salón, sabemos que en cinco minutos o así va a llegar la tarta. Los niños se pasan el segundo plato (que para ellos son escalopes SIEMPRE) corriendo de un lado a otro y dando por culo, cuando no les da por perseguir al cámara y hacerle la vida imposible. Llega la tarta, la gente aplaude y grita la consigna que ya sabemos, y si tenemos suerte la pareja no será tan patética de cortarla cogiendo los dos la paletita y sonriendo como tontilainos. Pero rara vez tenemos suerte, y ahí están Rafa y Marisa dándose un besito y hundiendo la paleta en el pastel, que siempre es blanco. En las bodas creen que "chocolate" es una cosa líquida que se usa para adornar el fondo del plato de postre.
Tras un breve repaso de la gente comiendo postre, el brindis y el reparto de puros, empieza el baile. Suele abrirse con un vals que sólo bailan los novios, mientras el resto de invitados hace corrillo, y las madres y tías se mueven discretamente al ritmo de la música, deseando lanzarse a la pista y dar lo mejor de sí mismas. Y vaya si lo dan. Hay salseo correspondiente al Caribe Mix del año anterior, el consabido pasodoble, las sevillanas para que bailen tus primas mientras se descojonan de la risa, y sobre todo que no falte una señora bailando agachada con una niña, otra haciendo como que baila fox-trot con el bebé que hay en todas las bodas (y que lloró en la iglesia), y los graciosos que se desmelenan frente a la cámara y ya no les hace falta hacer comentarios, porque bailar haciendo el bruto ya da toda la risa necesaria.
El baile es la única parte que merece realmente la pena, tanto si conoces a los invitados como si no, porque da pie a un montón de comentarios y carcajadas. La tía Feli, a la que se le ha subido el Codorniú a la cabeza, bailando "El Venao" mientras mueve el culo como una Shakira de noventa kilos. El tío Vicente, con el puro entre los dientes, bailando como los extras del corto aquel de Nacho Vigalondo. Y uno de los amigos del novio en plan acoso y derribo con una prima bastante mona de la novia (en el caso de la boda de mi hermana, fue un primo mío con una prima de mi cuñado; ella al principio le seguía el rollo, pero luego el vídeo se convierte en un cortometraje de Pepe Le Pew y Penélope, con persecución hilarante. Y a ritmo de merengue).
El vídeo termina de forma abrupta, dando paso a un montaje de fotos en blanco y negro que nos resumen lo que hemos visto durante las últimas casi tres horas. Con música, por supuesto.
Si ustedes, que ven casi tres horas de material ya montado y gente más o menos conocida, encuentran el vídeo un coñazo de 3 en la escala PDC (Pares De Cojones), lo mucho que se divierte el pobre al que no sólo le toca aguantar toda la boda cámara en mano y preocupándose porque la luz sea la correcta y por adelantar a los novios en cada punto del recorrido, sino que tiene que aguantar muerto de sed mientras graba un cóctel, muerto de hambre mientras graba un banquete, y cuidándose de que ninguno de los intrépidos bailarines le dé un meneo a ritmo de "Sopa de Caracol". Imagínense lo mucho que divierte coger seis horas de ese material y verlo una y otra vez, buscando algo medianamente interesante o digno de aparecer en la versión final del vídeo. Por Dios, no hay sueldo que pague eso.
18 Comments:
¿Otra producción del Teniente Bonestryper que vuelve como Alf? Extraordinario
Gran resumen de lo que es una boda, ciertamente! Todas las bodas son iguales, con los mismos ingredientes... un peñazo, que solo vale la pena para ver a la prima que esta buena o alguna amiga de la novia que tambien esta buena y no sabe cuan bicho raro eres (y se da cuenta a los 2 segundos de conocerte)
Gran trabajo de investigacion don Wally
Lo ha clavao, Mr. Week. En la última boda Modelo B-101, el mayor aliciente fue que la novia de mi colega llevaba el mismo vestido que otra invitada y trataban de esquivarse mutuamente durante el banquete, y que mi hijo de dos años y algo se cagó encima en uno de esos días tontos en los que piensas que ya es lo suficientemente mayor como para no necesitar pañales. Y lo peor es que no lo recogieron las cámaras.
Tengo ganas de asistir a una boda tipo la Dársena de Poniente, con tragedia familiar incluida.
Hay algo peor, el video de la comunion, y las frases familiares: "No te vayas que hare sale la tia pepi", ains.
Sus críticas feroces a lo cani\casposo de las bodas me recuerdan al Alfonso Ussía más procaz e hiriente (léase el "Tratado de las Buenas Maneras").
Tronchante, señor Week
Siempre pone la imagen antes que el texto, picarón, que cuando comenté solo había una imagen de Ciudadano Robespierre.
Se le ha olvidado ese invitado familiar lejano que arrambla con las sobras de los platos contiguosy de alguna mesa desprotegida... ¿o eso solo pasa cuando me invitan?
En la última boda a la que asistí, de una prima mía hija de policía y con novio del cuerpo armado, me dediqué a hacer un análisis similar aunque sin tomar notas. Lo que si hice fue, a renglón seguido de la ceremonia en sí, asaltar la barra libre para incorporar unos tres martinis, que con los vinos, blancos y tintos, durante la comida, me excusaron de todo baile y situación parecida al tener comprometida la verticalidad.
Y lo de las parientes a las que no ves desde hace años... voy a ir al infierno después de lo que pensé al ver a mi prima sin saber que era mi prima.
Lo de Pepe le Pew y Penelope ha sido la guinda...madre mía, y pensar que hay peña que estudia comunicación audiovisual para pasarse horas filmando como otras personas ¿disfrutan? (yo siempre me lo he pasado de culo en las bodas).
A esa boda estándar (joder, es verdad que son todas calcadas) le falta un añadido que espero no sufrais jamás... Ocurre cuando eres alguien cercano a la afortunada pareja, y además soltero... Siempre que saludas a alguien, tarde o temprano en algún punto de la conversación lanza la frase: ¿Y tú para cuándo, eh?
Después se preguntan que por qué la gente se casa cada vez menos... Joder, si se supone que es un momento especial en la vida, y te comportas exactamente igual que todos los hijos de vecino de España...
Vivan los arrejuntamientos!!!
Puffff, pues espero no cogerles tanta manía porque aún no he tenido ninguna pero para el mes de junio tengo 3. Yo supongo que al menos en una sí me lo pasaré muy bien y de momento aún me hacen ilusión las otras dos.
Eso sí, uno de los motivos por los que nunca me casaría es por no tener que montar tanta parafernalia para una gilipollez de papeleo. Por supuesto, el principal es que odio todas las formas de atadura que me impidan disponer de mi vida en el momento que yo quiera.
Me has recordado la boda que asistimos Jose y yo en Reus hace unos meses... aunque con más cantidades de comida... En mi vida vi tanta y tan exquisita.
Ah! En vez de tirar sólo arroz, tiraron lentejas, judias y garbanzos. ¡Menuda granizada!
Me ha gustado mucho, está muy bien redactado. :-)
Fantástico, sr. Week. Aunque echo de menos un sórdido detalle que suele aparecer en muchas bodas a las que he asistido. Hagan memoria...
Sí amigos los tunos. Aún recuerdo a uno de mis tíos levantándose como una exhalación para pagarles para que se fuesen del banquete de su boda. No les dió tiempo ni a acabar el primer compás de "clavelitos"... Esa imagen me perseguirá siempre.
Personalmente, titularía esto como "Autopsia de un bodorrio". También podría formular usted a partir de aquí una fórmula matemática, por la cual todo lo que usted ha contado se reproduce exactamente en el evento de alto copete.
Vamos, que tiene usted un ojo clínico que da envidia.
Lo peor es cuando te toca a ti hacer el vídeo de la boda de tu tía. El cámara profesional estaba por allí, pero tu tita, tan mona ella, te da la camaria digital de la lista de boda y te dice que grabes la cara B. Lo que nunca jamás debe grabarse en una boda. Impresionante, y no tanto porque lo grabara yo, con mi super pulso a lo Micheal J. Fox, sino por lo que grabé. Apoteósico el miniconcierto del novio, después de desbancar a la Mari Pepi de la orquesta Luces del Sur, con un cuñao tocando el pianito ese tan mono que llevan.
Si Sergio Dalma levantara la cabeza...
jjjjjjjjjjajajajaja, bordadísimo, mr. week.
quizás añadiría foto de los novios cortando el pastel con fiel espada triunfadora, noble acero toleda-ano, y petición del cámara hortera que la novia lama el cuchillo. (no hablar de cuchillos, no hablar de cuchillos)
La música de los videos de boda; buen tema en el que me podría explayar.
Lo mas humillante; había mesa de solteros en la que asistí en marzo y me colocaron en ella como si estuviéramos en cuarentena. Solteros era literal, porque había gente con sus parejas y estaban en mesas normales.
Compartí cena con el cura, el fotógrafo, el del video, un chaval de 15 años y una divorciada ardiente que me juraba que ella siempre ligaba en las bodas.
tengo las carcajadas de mi padre grabadas en la cadena de huesecillos (yunque, estribo y martillo) aún.
Ni a una puta boda mas voy, ni a una!!
Lametones, churri (se te ha olvidado también que la fiesta de los amigos de los novios suele estar en los cuartos de baño... a ver por qué crees que van de 5 en 5, y en modo mixto, vuelven algunos solo con sonrisa en la cara y otros con sonrisa mas toqueteos de nariz)
Ahora que además se lleva mucho eso de llevar cuarteto "a que haga bonito" en las bodas, veo una como la que has descrito, cada fin de semana.
Y aunque los músicos también se llevan lo suyo (es un aburrimiento indescriptible, aparte de que te toca los cojones hasta el cura) estoy de acuerdo, la peor parte se la lleva el cámara.
pyjamarama, qué buenos ratos con el Spectrum!
Exijo menu infantil hasta los 23 años. El pollo con patatas fritas nunca sentará mal, en cambio el helado de rosas ejem, digamos que ni 3 cubatas me quitaron ese regusto a colonia.
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