Pataleta Literaria (1)

Te damos gracias, señor, por hallazgos como este. Ñetas, palizas, sexo, el canto del loco y andy y lucas en una misma sesión. Ni que fuera una peli de Saenz de Heredia.
Tener un apartado de “novedades” en una librería es como cuando los novios en el altar prometen que se amarán y respetarán todos los días de su vida: un mero trámite. La búsqueda de lo original, en el apartado literario, por lo general se confunde con “transgresor”, palabra odiosa donde las haya. En este apartado, el transgresor, encontramos a personajillos como Chuck Palahniuk, abominable creador de “críticas sociales” (tema infranovedoso) mediante la técnica de escribir libros enfermizos que, efectivamente, hacen recapacitar sobre la penosa situación actual; la de la literatura. Firma engendros de la talla de “El Club de la Lucha” o “Fantasmas”; este último, en un salto con doble carpado, pretende cargar contra el victimismo como instrumento para alcanzar la fama. Fama a cualquier precio, mientras que por el camino se nos obsequia con un catálogo de horrores, a cuál más estrambótico, con gente que se automutila para ser más víctima que los demás. Con gente que sólo tiene un palmo de intestino, pues perdió el resto masturbándose con la depuradora de una piscina. Con “reflexoputas”, y cocineros que utilizan un juego de cuchillos de teletienda para matar gente y chantajear a la empresa con hacer mala publicidad. O sea, una delicia literaria.
Otro enfermizo popular responde al nombre de Brett Easton Ellis, el Señor Excesivo. De su cabecita han salido cosas como “American Psycho”, una muestra de cuán desagradable se puede ser en mor de la transgresión y la (ríanse, muchachos) crítica social. Una lástima que sus últimas páginas no reflexionen acerca de la situación mental del puñado de seres oscuros que han disfrutado con la lectura de las abyectas aventuras del ejecutivo Patrick Bateman, cuyas peripecias se narran con un presunto “humor negro” que no es más que regodearse en una serie de detalles escabrosos que nadie en su sano juicio podría leer impasible (o incluso divertido), y que van más allá de la “crítica”. Para no perdérsela es la última pirueta de este escritor, “Lunar Park”, un pajoncio mental en el que Ellis ya no puede soportar más la idea de ser un mero escritor, una voz en off, y se mete a sí mismo como protagonista en la típica metahistoria, consiguiendo una burda versión de “La Nueva Pesadilla de Wes Craven” que fomenta en la población los malos pensamientos, al sembrar los deseos de incrustarle su novelucha entre ceja y ceja.
Alejémonos un poco de los oscuros derroteros de los llamados “payasos tristes”, y acerquémonos a los payasos alegres. Efectivamente, para que existan tipos con cara blanca y una lágrima negra pintada sobre la mejilla del estilo de Palahniuk y Ellis, tiene que haber otros que hacen ajua-ajua-ajua y dicen que les duele el “esmótago”. Sumerjámonos en el maravilloso mundo del misterio histórico. Acompañen al equipo protagonista, un miembro de la policía que colabora junto a un estudioso profesor o conservador, en la búsqueda del enésimo “secreto mejor guardado de la historia, que puede cambiar el sentido de la humanidad” o incluso ponerla en peligro, para los escritores más ambiciosos.
Durante el apogeo de Indiana Jones, todos los niños soñaron con ser arqueólogos. Por culpa de una cosa llamada “ritmo argumental” (costumbre que hoy se va perdiendo, y no sólo en peliculejas infectas; miren “La Milla Verde” y díganme si no le sobran tres cuartos de hora), el trabajo arqueológico del buen profesor se basaba en mirar una cosa durante un par de minutos, con música emocionante, y descubrir un misterio apasionante tras otro. Por desgracia, el verdadero trabajo arqueológico no comporta explosivas aventuras ni nazis con un medallón grabado a fuego en la mano (lástima), y no todas las civilizaciones antiguas tienen secretos apasionantes que descubrir, ocultos en unas catacumbas llenas de animales que dan repelús. El verdadero arqueólogo, como la Cruz de Coronado, debería estar en un museo, y no esquivando un millar de trampas para conseguir un ídolo feo.
Bien, pues ahora esa pasión por la arqueología, dormida tras años de rumores de una cuarta entrega de Indy que nunca llega (y una aventura gráfica increíblemente rebuscada que fui incapaz de terminar y que, francamente, no me enganchó), y tras fallidos intentos de hacer convertir en “guay” otras ramas empollonas – caso este de la paleontología con los parques jurásicos, menos mal que estaba Ross en “Friends” para poner a los paleontólogos donde les corresponde -, se ha de recuperar. Búsquedas por todo el mundo, sociedades secretas que acallan mil y una conspiraciones, mucho templario, y más de un cuadro, mosaico, túnica sagrada o, en definitiva, trasto destinado a dormir el sueño de los justos en una exposición cualquiera, encierra un misterio que sólo nuestro valiente profesor (o profesora, siempre maciza y elegante) será capaz de descifrar tras años de indiferencia. Si estaba claro, hombre: Laoconte y sus Hijos representan en sus retorcidas posturas una serie de números que, ordenados siguiendo la trayectoria de la serpiente, revelan una fecha y un punto cartográfico en concreto en el que se va a desencadenar un nuevo intento de Apocalipsis. Y por supuesto que la Iglesia lo sabía todo y lo estaba acallando. Permanezcan atentos a sus pantallas, pues es inminente otra sorpresita acerca de la identidad de María Magdalena, de quien el escritor medio dista mucho de haberse cansado.
“PATALETA LITERARIA” CONTINÚA LA SEMANA QUE VIENE. Aquí, en PYJAMARAMA! El Blog de Wally Week.
En otro orden de cosas, un nuevo proyecto ha visto la luz. Se trata de una serie por Internet, protagonizada por quien escribe estas líneas y un buen amigo suyo, que espero les parezca tan divertida como a nosotros. Tras los tediosos fragmentos del show “Beavis y Butt-Head” en que comentaban vídeos de Mtv (perdían la originalidad a los dos episodios), y las estudiadísimas pantomimas de los comentaristas de Humor Amarillo, les ofrecemos “Eh Tío y Mira Tío”, sucesión de vídeos musicales y actuaciones (generalmente de esa época vomitiva, los 80), sometidas a la crítica mordaz de…
En realidad somos dos peleles riéndonos delante del ordenador, con un micrófono delante. Nada de crítica mordaz ni vueltas de tuerca.
Disfrute ya el EPISODIO 6 , y esté atento a su pantalla. Cada semana, una nueva entrega.
Otro enfermizo popular responde al nombre de Brett Easton Ellis, el Señor Excesivo. De su cabecita han salido cosas como “American Psycho”, una muestra de cuán desagradable se puede ser en mor de la transgresión y la (ríanse, muchachos) crítica social. Una lástima que sus últimas páginas no reflexionen acerca de la situación mental del puñado de seres oscuros que han disfrutado con la lectura de las abyectas aventuras del ejecutivo Patrick Bateman, cuyas peripecias se narran con un presunto “humor negro” que no es más que regodearse en una serie de detalles escabrosos que nadie en su sano juicio podría leer impasible (o incluso divertido), y que van más allá de la “crítica”. Para no perdérsela es la última pirueta de este escritor, “Lunar Park”, un pajoncio mental en el que Ellis ya no puede soportar más la idea de ser un mero escritor, una voz en off, y se mete a sí mismo como protagonista en la típica metahistoria, consiguiendo una burda versión de “La Nueva Pesadilla de Wes Craven” que fomenta en la población los malos pensamientos, al sembrar los deseos de incrustarle su novelucha entre ceja y ceja.
Alejémonos un poco de los oscuros derroteros de los llamados “payasos tristes”, y acerquémonos a los payasos alegres. Efectivamente, para que existan tipos con cara blanca y una lágrima negra pintada sobre la mejilla del estilo de Palahniuk y Ellis, tiene que haber otros que hacen ajua-ajua-ajua y dicen que les duele el “esmótago”. Sumerjámonos en el maravilloso mundo del misterio histórico. Acompañen al equipo protagonista, un miembro de la policía que colabora junto a un estudioso profesor o conservador, en la búsqueda del enésimo “secreto mejor guardado de la historia, que puede cambiar el sentido de la humanidad” o incluso ponerla en peligro, para los escritores más ambiciosos.
Durante el apogeo de Indiana Jones, todos los niños soñaron con ser arqueólogos. Por culpa de una cosa llamada “ritmo argumental” (costumbre que hoy se va perdiendo, y no sólo en peliculejas infectas; miren “La Milla Verde” y díganme si no le sobran tres cuartos de hora), el trabajo arqueológico del buen profesor se basaba en mirar una cosa durante un par de minutos, con música emocionante, y descubrir un misterio apasionante tras otro. Por desgracia, el verdadero trabajo arqueológico no comporta explosivas aventuras ni nazis con un medallón grabado a fuego en la mano (lástima), y no todas las civilizaciones antiguas tienen secretos apasionantes que descubrir, ocultos en unas catacumbas llenas de animales que dan repelús. El verdadero arqueólogo, como la Cruz de Coronado, debería estar en un museo, y no esquivando un millar de trampas para conseguir un ídolo feo.
Bien, pues ahora esa pasión por la arqueología, dormida tras años de rumores de una cuarta entrega de Indy que nunca llega (y una aventura gráfica increíblemente rebuscada que fui incapaz de terminar y que, francamente, no me enganchó), y tras fallidos intentos de hacer convertir en “guay” otras ramas empollonas – caso este de la paleontología con los parques jurásicos, menos mal que estaba Ross en “Friends” para poner a los paleontólogos donde les corresponde -, se ha de recuperar. Búsquedas por todo el mundo, sociedades secretas que acallan mil y una conspiraciones, mucho templario, y más de un cuadro, mosaico, túnica sagrada o, en definitiva, trasto destinado a dormir el sueño de los justos en una exposición cualquiera, encierra un misterio que sólo nuestro valiente profesor (o profesora, siempre maciza y elegante) será capaz de descifrar tras años de indiferencia. Si estaba claro, hombre: Laoconte y sus Hijos representan en sus retorcidas posturas una serie de números que, ordenados siguiendo la trayectoria de la serpiente, revelan una fecha y un punto cartográfico en concreto en el que se va a desencadenar un nuevo intento de Apocalipsis. Y por supuesto que la Iglesia lo sabía todo y lo estaba acallando. Permanezcan atentos a sus pantallas, pues es inminente otra sorpresita acerca de la identidad de María Magdalena, de quien el escritor medio dista mucho de haberse cansado.
“PATALETA LITERARIA” CONTINÚA LA SEMANA QUE VIENE. Aquí, en PYJAMARAMA! El Blog de Wally Week.
En otro orden de cosas, un nuevo proyecto ha visto la luz. Se trata de una serie por Internet, protagonizada por quien escribe estas líneas y un buen amigo suyo, que espero les parezca tan divertida como a nosotros. Tras los tediosos fragmentos del show “Beavis y Butt-Head” en que comentaban vídeos de Mtv (perdían la originalidad a los dos episodios), y las estudiadísimas pantomimas de los comentaristas de Humor Amarillo, les ofrecemos “Eh Tío y Mira Tío”, sucesión de vídeos musicales y actuaciones (generalmente de esa época vomitiva, los 80), sometidas a la crítica mordaz de…
En realidad somos dos peleles riéndonos delante del ordenador, con un micrófono delante. Nada de crítica mordaz ni vueltas de tuerca.
Disfrute ya el EPISODIO 6 , y esté atento a su pantalla. Cada semana, una nueva entrega.

18 Comments:
Latins, sexo, rubias, y Wally Week buscando videos de Andy y Lucas?
Eso si que es desdencadenar un nuevo intento de apocalipsis.
Eh, soy la primer!
Ya estan todos los puntos cardinales, me deshuevo XD
Yo me leí American Psycho el año pasado y me sentí fatal. Pero una persona que haya escrito eso tiene que ser medio o casi psicópata himself, no?
A ver si esta noche tengo un ratejo y veo tu vídeo del youtube.
Saludos!
Disfruto con Palahniuk por lo desmesurado y grillado de las historias. Me reafirma en mi normalidad y adaptación social.
Si quiere leerse un buen libro échele mano a Catch-22/Trampa-22. De lo mejorcito que he leído en mi vida y el mejor libro antibelicista y antimilitarista que ha pasado por mis manos.
Debe disculparme, porque no he leído nada de los autores que comenta; el problema es que hace unos años decidí hacer las cosas como Dios Manda, leer todo lo que pudiera pero por orden cronológico para no equivocarme: empecé por el Poema de Gilgamesh, seguí y seguí y actualmente voy por Vida de Julio Agrícola de Tácito. Estoy un poco cansado pero me han dicho que la Literatura se anima a partir del siglo III. A ver si es verdad.
Acabo de ver su capítulo 6 y he mandado a un grupo de aguerridos exploradores a que encuentren los cinco primeros ipisodios.
¿Para cuándo programa en la tv nacional?
Oh, la nueva novela histórica. ¿No es hermosa? Describe tan bien al lector medio...
La pelirroja tiene un morbaso tio...
Para evitar piscópatas, santos griales y templarios, haga como yo, Sr. Wally, pase de largo el mostrador de "novedades", y vaya directamente a las estanterías donde vegetan los valores seguros: un Twain, un Cortázar, un Hemingway, un Stendhal...
(Aunque algunas veces vale la pena hacer una excepción, para encontrarse con un Benítez Reyes, un Marsé o un Auster, gente que sabe escribir y tiene algo que contar)
¡Gracias a Dios! Pensé que yo era una nenaza por pensar que American Psycho eran los delirios de un sicópata de salón. Comencé a leérmela porque un colega me insistió mucho y, aburrido de tanta descripción de potingues, marcas y tonterías, abrí un capítulo al azar y leí cómo se cargaba a un niño... Si estuviéramos en Minority Report, hubiesen detenido a los padres de Ellis mientras copulaban.
Darth Pomada: Descacharrante, simplemente descacharrante.
El vídeo de YouTube está muy cachondo, Mr. Wally. ¿Es usted el del acento andaluz?
No, el de la voz de pito.
Mr. Week, creo que no debió meterse con Ellis, parece que ha pasado a la acción...
Suerte con el troll.
Estupendo, ya vino un subnormal a provocar de nuevo el cierre de los comentarios. ¡Gracias majete!
Wally en vez de cerrarlos podrías activar la validación de comentarios y así podría seguir riéndome con joyas como el comentario de Darth Pomada y a la vez nos libraríamos del cuentachistes, piensalo. Gracias
Vaya que estúpido soy, no había visto que ya lo habías activado, ups. Bien hecho.
De nada. La temporada que estuve sin comentarios me vino bien para alejar a los pardillos un tiempo, pero me resultó un poco aburrido. Efectivamente, el comentario de Darth Pomada ha sido una genialidad.
Lo bueno de la moderación de comentarios es que ni siquiera tengo que leerlos. Como no puedo estar pendiente a todas horas de andarlos aceptando o rechazando, le he pedido a otra persona que me los vigile. Así que no leeré más patochadas del cinefriki. Jo-jo-jo, y una botella de ron.
joder wally es el el blog más pedante de los que conozco
Mejor así, qué tío tan cansino. Por cierto ¿A qué venía eso de Carpenter?
Pues a mi Fantasmas me llama bastante pero cuando esté en bolsillo, que soy muy tacaño.
El video suyo del youtube me ha recordado a Billy y Marty(los tios de la radio) de los Simpson.
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